¡Ay, mi madre! Los fanáticos de los Angelinos de Los Ángeles deben estar acostumbrados a los tumbos, pero la noticia del despido del mánager Kurt Suzuki, tras una desastrosa temporada de 100 derrotas, es un golpe más para una franquicia que lleva un viaje de años de capa caída. Según el reporte, esta fue la única campaña del reconocido ex-receptor al mando, culminando con la primera vez en la historia del club que se alcanza esa cifra tan dolorosa de reveses.
La decisión, que se anunció un miércoles, fue tomada por John Mozeliak, el consultor de operaciones de béisbol de los Angelinos. Él confirmó que se rechazó la opción de contrato de Suzuki para 2027, abriendo de una vez una búsqueda intensa para un nuevo piloto. A pesar del ‘bote’, a Kurt Suzuki se le ha ofrecido la oportunidad de quedarse en la organización como asistente especial, una jugada que, según Mozeliak, refleja el respeto que se le tiene en el camerino, afirmando que el récord no fue un reflejo fiel de sus capacidades.
Este movimiento no es una vaina aislada; viene en medio de cambios significativos en la cúpula de la franquicia. Mozeliak señaló que la decisión se tomó en coordinación con Kroenke Sports & Entertainment, el conglomerado que llegó a un acuerdo para comprar la participación mayoritaria a Arte Moreno desde el 1 de septiembre. Aunque la venta no se cerraría hasta el año que viene, ya el equipo dirigido por Stan Kroenke, conocido por ser propietario de los Rams de Los Ángeles en la NFL, está metiendo mano dura en su atribulado equipo de béisbol, lo que podría ser un indicio de un tigueraje más agresivo en la toma de decisiones.
La temporada 62-100 es una mancha histórica para los Angelinos, que terminaron últimos en la División Oeste de la Liga Americana. Para Suzuki, esto marca un punto amargo en su transición de jugador a dirigente; él, quien cerró una carrera de 16 años como receptor en las Grandes Ligas con los Angelinos en 2021-22, nunca había dirigido a ningún nivel antes de que el gerente general Perry Minasian le diera la oportunidad. Previo a eso, Suzuki había sido asistente especial de Minasian por tres temporadas, lo que demuestra la confianza que se le había depositado.
La oficina principal de los Angelinos ha sido un campo de batalla en los últimos tiempos. Moreno había despedido a Minasian el pasado junio, y Mozeliak, con su larga trayectoria como gerente general de los Cardenales de San Luis, asumió el puesto de manera temporal mientras se buscaba un reemplazo permanente. Esta venta del equipo por parte de Moreno ha alterado todo el plan de transición, y Mozeliak no ha dejado claro su futuro a largo plazo, aunque aseguró que sus decisiones, como la de despedir a Suzuki, se toman mirando ‘hacia 2027 y más allá’, lo que sugiere una visión de reestructuración profunda.
Los cambios en la organización no se limitan solo al mánager. Mozeliak también adelantó que no se espera que todo el cuerpo técnico de Suzuki regrese a sus puestos actuales, aunque a algunos se les ha ofrecido la oportunidad de permanecer en otras posiciones dentro de la institución. Ya en agosto, Mozeliak había despedido al coach de pitcheo Mike Maddux y a otros dos miembros del personal, aduciendo que el equipo no estaba sacando suficiente provecho de la tecnología y los análisis para sus lanzadores. En aquel entonces, Tim Leveque, coach de pitcheo de Doble-A, fue ascendido al cuerpo técnico de Grandes Ligas.
Con la salida de Suzuki, los Angelinos buscarán a su séptimo mánager (incluyendo interinos) en apenas nueve temporadas, desde que Mike Scioscia dejó el puesto tras la campaña de 2018. Esta franquicia lleva once temporadas consecutivas con récord perdedor y doce campañas sin clasificar a playoffs, ambas las rachas activas más largas en todo el tinglado de las Grandes Ligas. Ahora mismo, los Angelinos tienen una de las tres vacantes de mánager en la MLB, todas en la División Oeste de la Liga Americana, uniéndose a los Marineros de Seattle y los Astros de Houston en la búsqueda de un nuevo dirigente.
Para los fanáticos, esta es una historia que se repite, una montaña rusa de expectativas y decepciones. La llegada de una nueva administración, aunque sea con planes a futuro, no garantiza el cambio de una vez. La esperanza es lo último que se pierde, y ojalá este movimiento sea el inicio de una nueva era para un equipo que, según la noticia, anda más perdido que un chenche en un tejado. La fanaticada espera un coro diferente, que traiga victorias y alegría, porque ya está bueno de tanta tristeza. ¡A esperar el nuevo piloto!
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