¡Klk, gente! El pasado sábado, la NBA nos dejó una vaina bien interesante, aunque para los fans de Golden State Warriors no fue pa’ tanto. Según la noticia, el reconocido novato Yaxel Lendeborg ‘se botó’ en la cancha con 26 puntos, incluyendo seis triples que daban gusto ver. Sin embargo, su actuación estelar no fue suficiente para evitar que los Warriors cayeran ante unos Phoenix Suns encendidos, que se impusieron 131-122 en su partido inaugural en casa. Este revés, que los puso 0-3 por primera vez en diecinueve años, se dio en un escenario donde los Warriors jugaban sin un coro de sus jugadores clave, como Stephen Curry, Brandin Podziemski, Draymond Green y Al Horford, quienes estaban descansando por diferentes dolencias.
Del otro lado de la cancha, los Phoenix Suns, que venían de un tropezón feo ante los Trail Blazers, demostraron por qué son un equipo que no se puede subestimar. Devin Booker estuvo en ‘otra liga’, anotando la friolera de 43 puntos con una puntería bacana, 17 de 25 tiros de campo. ¡Un verdadero dolor de cabeza para la defensa contraria! Miles Bridges también aportó lo suyo con 16 puntos, mientras que Luke Kennard, una de las nuevas adiciones, se lució con 11 puntos, metiendo 3 de 5 triples, demostrando de una vez por qué lo ficharon. Esta combinación ofensiva fue clave para que los Suns ganaran su quinto partido inaugural consecutivo en casa, un récord que está súper ‘chévere’ para su fanaticada.
Aunque los Suns arrancaron el partido como medio ‘desconectados’, fallando un viaje de tiros de tres en el primer cuarto (solo 1 de 12), el ‘tigueraje’ de Booker se hizo sentir y empezaron a meterle presión a los Warriors. El tercer cuarto fue de Booker, que metió 17 puntos él solo, y un triple de Jordan Goodwin justo antes del bocinazo final del cuarto puso a los Suns arriba 102-92. Los Warriors, con lo que les quedaba, trataron de aguantar la marea unos minutos más, pero el empuje de Phoenix fue demasiado y Kennard, con otro triple, sentenció el juego al ampliar la ventaja a 117-102 con seis minutos por jugar.
Además del buen trabajo de Lendeborg, De’Anthony Melton también dejó sus buenos números para los Warriors, sumando 25 puntos con 8 de 13 tiros. Sin embargo, la ausencia de figuras como Curry, Green y Horford fue un peso muy grande. Arrancar una temporada 0-3, especialmente para un equipo con la trayectoria de Golden State, es una vaina que pone a la gente a pensar si la profundidad del banco está dando la talla o si ‘la cosa está dura’ este año. Ciertamente, el descanso de jugadores clave es parte de la estrategia en el baloncesto moderno, pero el impacto de estas ausencias se siente de una vez en la tabla de posiciones, y más cuando te enfrentas a equipos con la artillería de los Suns.
En fin, este partido nos dejó claro que en la NBA, cualquier noche puede haber sorpresas y que el talento joven como el de Lendeborg está ahí para brillar, aunque el resultado no acompañe. Para los Suns, fue una manera ‘jevi’ de sacudirse el polvo de la derrota anterior y empezar a consolidarse en casa. Mientras tanto, los Warriors tienen que ver cómo se reajustan y recuperan a sus estrellas para enderezar el barco y no dejar que la temporada se les ponga ‘agria’ desde temprano. ¡El baloncesto sigue dando tela por donde cortar!
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