La provincia de Azua se vio de nuevo bajo el agua, un ‘golpe’ inesperado que paralizó varios sectores y dejó a su suerte al distrito municipal de Las Lomas. Tras apenas dos horas de lluvias intensas este pasado viernes, el panorama era desolador: calles convertidas en ríos bravos, viviendas y negocios afectados, y la principal vía de acceso a Las Lomas completamente cortada por la crecida del río del mismo nombre. ¡Una verdadera ‘vaina’ que volvió a poner en jaque la infraestructura de la zona!
Las precipitaciones, que comenzaron alrededor de las 5:00 de la tarde, no dieron tregua. La fuerza del agua era tal que el desplazamiento de vehículos y peatones se hizo prácticamente imposible. La gente, de una vez, tuvo que buscar refugio, y el bullicio normal del viernes por la tarde se transformó en un silencio de preocupación y asombro por la rapidez con la que el agua tomaba control de las calles.
Entre los puntos más golpeados, según la noticia, se destacaron La Bombita y Los Muritos, ubicados estratégicamente cerca de la carretera Mella, en la salida hacia San Juan de la Maguana. En estas comunidades, el agua cubrió un viaje de calles, evidenciando una vez más la vulnerabilidad de las áreas periféricas ante los fenómenos naturales, donde el ‘tigueraje’ de la gente para sobrellevar estas situaciones es puesto a prueba.
Ni el mismísimo centro de la ciudad se salvó del chaparrón. La intersección de la emblemática calle 30 de Marzo con la avenida Duarte, un punto neurálgico para el comercio y la vida diaria azuana, se convirtió en un charco gigante. Ver cómo el corazón de Azua se inundaba tan rápido, pone a uno a pensar en los desafíos del drenaje pluvial y la necesidad de buscar soluciones más ‘chéveres’ a largo plazo.
Más allá de las calles anegadas, el desbordamiento de las aguas causó estragos en viviendas particulares, centros educativos y un sinnúmero de establecimientos comerciales. Este tipo de situaciones, lamentablemente recurrentes en algunas zonas del país, nos recuerda lo frágiles que son nuestros sistemas de drenaje frente a aguaceros intensos, que en un abrir y cerrar de ojos, pueden echar a perder el trabajo y las propiedades de mucha gente.
La obstrucción de los imbornales, según el reporte, fue otro factor que agravó la situación en Azua. Es una historia vieja en nuestros pueblos: la basura y la falta de mantenimiento bloquean estos desagües, y cuando el cielo descarga su furia, el agua no tiene por dónde ir, acumulándose y causando estragos. ¡Es una pena que por esas ‘vueltas’ se vea afectada la economía y la tranquilidad de las familias!
Pero la ‘vainita’ más delicada, según el reporte, fue la incomunicación del distrito municipal de Las Lomas. Con una población estimada de 7,800 habitantes, este distrito quedó totalmente aislado. La crecida del río que sirve como su principal vía de acceso, lo dejó de una vez sin conexión con el resto de la provincia. Es un ‘klk’ serio para sus residentes, que dependen de cruzar ese afluente para cualquier diligencia, ya sea ir a trabajar, estudiar o simplemente hacer las compras.
Esta interrupción del tránsito no solo es un inconveniente; representa un serio obstáculo para el desarrollo de la comunidad y un riesgo para la vida de sus habitantes. La necesidad de contar con infraestructuras seguras que garanticen el acceso permanente, independientemente de las condiciones climáticas, es más que evidente. La gente de Las Lomas no puede seguir viviendo con esa espada de Damocles cada vez que caen ‘dos goticas’.
Aunque la cantidad exacta de viviendas y los daños materiales no se habían cuantificado al momento del reporte, la magnitud de las inundaciones en Azua y la situación de aislamiento en Las Lomas dejan claro que la resiliencia de nuestra gente es grande, pero también es imperativo que las soluciones para estos problemas recurrentes sean priorizadas. Porque en nuestro país, la lluvia es una bendición, pero cuando la infraestructura no da la talla, se convierte en un dolor de cabeza, ¡y de los grandes!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




