Santo Domingo está en ‘un corre-corre’ constante, y con la cantidad de vehículos que transitan la avenida Máximo Gómez, la seguridad vial debería ser una prioridad número uno. Sin embargo, un ‘filtrante’ abierto en esta arteria vital de la capital, justo en la dirección norte-sur, a un ladito de Grupo Viamar y frente a Farma Value, se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza, una ‘vaina’ seria que amenaza la integridad de conductores y peatones por igual. Según la noticia, el ciudadano David Montero fue uno de los que levantó la voz, denunciando esta peligrosa situación que no puede esperar un minuto más.
No es cuento ni ‘chercha’; la cosa es de verdad. Este agujero en el asfalto, un ‘filtrante’ abierto sin su tapa, ya ha sido escenario de varios percances. De acuerdo al reporte, algunos vehículos han caído en la cavidad, y hasta se ha viralizado un video reciente que muestra uno de estos lamentables incidentes. Lo más alarmante, asegún los comunitarios, es que este inconveniente ha sido reportado en varias ocasiones al Ayuntamiento del Distrito Nacional. Pese a las notificaciones y al clamor de la gente, las autoridades no han metido mano para resolver esta situación que tiene a todo el mundo con el Jesús en la boca.
La Máximo Gómez no es cualquier calle; es una de las avenidas más transitadas del Distrito Nacional, punto de encuentro de ‘un viaje de’ gente y vehículos todos los días. Un filtrante en estas condiciones es un detonante para tragedias. No solo estamos hablando de daños materiales a los carros, que ya es bastante, sino de posibles lesiones graves a los ocupantes o, peor aún, a cualquier peatón que no vea el hueco en la oscuridad o bajo la lluvia. Es una bomba de tiempo que podría colapsar en cualquier momento, añadiendo más presión a nuestros servicios de emergencia que ya tienen ‘su vaina’.
El mantenimiento de la infraestructura urbana es una responsabilidad directa de las autoridades municipales. La agilidad en la respuesta a denuncias como esta es crucial para garantizar la seguridad ciudadana y la fluidez del tránsito. Un Ayuntamiento eficiente debe tener mecanismos para monitorear y reparar estos puntos críticos antes de que se conviertan en titulares de accidentes. La inacción en casos tan evidentes como este ‘filtrante’ abierto en una vía principal genera frustración y desconfianza en la población, que siente que su llamado no es escuchado.
Por eso, el llamado de los ciudadanos, y de este servidor, es claro y contundente: ¡que las autoridades se pongan las pilas ‘de una vez’! No podemos esperar a que ocurra una tragedia mayor para que se intervenga la zona. Es hora de que se acuda a reparar y sellar este filtrante que tiene a la gente en ‘un sinvivir’. La vida y la seguridad de los dominicanos no son un juego ni un ‘chiste’; merecemos transitar por nuestras calles sin el temor constante a este tipo de peligros, que son, sinceramente, ‘un bacano’ de descuido.
Además del riesgo directo, la presencia de infraestructuras deterioradas en avenidas principales también afecta la imagen de la capital y, a la larga, puede incidir en el dinamismo económico. Calles en mal estado, con filtrantes abiertos o baches por doquier, no solo dificultan el transporte de personas y mercancías, sino que también reflejan una falta de atención que desluce el esfuerzo por proyectar una Santo Domingo moderna y funcional. Es un problema multifacético que requiere una solución integral y, sobre todo, ‘de una vez’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




