¡Klk con la gente! El Presidente Luis Abinader, en un reciente encuentro con los cerebritos del Comité Nacional del Partido Revolucionado Moderno (PRM), soltó un mensaje claro y conciso: la unidad es la clave, mi gente. Él enfatizó que el propósito del PRM no es otro que servir a nuestra democracia, abrir caminos nuevos y, lo más importante, devolverle la esperanza a un pueblo que estaba harto y pedía cambios profundos. No se trata de armar un ‘coro’ para repartir puestos o defender privilegios; la vaina es transformar la República Dominicana de verdad. Este llamado a la cohesión interna es vital, especialmente cuando se acercan nuevos retos y la mirada del pueblo sigue atenta.
Desde la formación del PRM, la promesa ha sido clara: ser una fuerza de cambio, no un club de ‘tigueraje’ buscando solo su beneficio. El Presidente recordó que su partido nació para una misión trascendental, para ’empezar los grandes cambios’. Esto no es cualquier ‘chercha’ política, sino una responsabilidad que trasciende los intereses individuales. Históricamente, en nuestro patio, los partidos han tenido el gran desafío de trascender las figuras caudillistas y enfocarse en las instituciones. Abinader parece tener claro que para no caer en viejos vicios, la organización debe mantenerse firme en sus principios fundacionales, los mismos que le dieron el respaldo popular en las urnas.
El mandatario fue enfático al decir que no se puede dormir en los laureles por lo que ya se ha logrado. Es decir, que no podemos darnos golpe de pecho y pensar que ya la vaina está resuelta. Más bien, la tarea es intensificar el acercamiento con la gente, con el pueblo llano, para entender sus necesidades reales. El verdadero ejercicio político, según él, se ejecuta cuando uno escucha con humildad, cuando uno se monta en la ‘guagua’ del pueblo para sentir lo que sienten. No es solo cuestión de grandes proyectos de infraestructura o números macroeconómicos que ‘están de lo más bien’; es también el día a día del dominicano, el precio de la comida, la seguridad en su barrio. Ahí es que está el ‘bacano’ de la política.
Asegún Abinader, uno de los componentes principales para lograr todo esto es, justamente, trabajando en la unidad del PRM. Sí, es normal que en un partido grande y vivo haya debates y hasta sus ‘pleitos’ internos, porque siempre hay distintos liderazgos y sensibilidades. Pero estas diferencias no deben convertirse en una división que termine dañando el proyecto común. No es cuestión de que cada quien jale para su lado, como si la nación fuera un ‘patio’ sin dueño. Al contrario, las contradicciones deben ser un motor para mejorar, para empujar el colectivo nacional hacia adelante, buscando siempre el consenso y el bien mayor para todos los dominicanos.
El Presidente subrayó que la fuerza de una organización no reside en el brillo individual de una figura, por más carismática que sea. La verdadera ‘potencia’ está en la suma de miles de voluntades que reman en la misma dirección. Está en la capacidad de tomar todos esos esfuerzos dispersos y convertirlos en una causa común. La frase ‘nadie construye una nación solo’ resuena fuerte, recordándonos que el trabajo es de equipo. Es un llamado a dejar el ‘ego’ a un lado y poner la ‘patria’ primero, construyendo sobre la base de la colaboración y el respeto mutuo, asegurándose de que el PRM siga siendo ese instrumento de cambio que el pueblo dominicano tanto necesita y que prometieron ser.
Si la gente del PRM se une de verdad y se enfoca en el servicio, evitando las ‘vainas’ internas y el ‘tigueraje’ de intereses particulares, entonces el futuro del partido y, por ende, el de la República Dominicana, podría ser prometedor. Es un mensaje de madurez política, un recordatorio de que la silla presidencial y los puestos de poder no son para el disfrute personal, sino para transformar la vida de la gente. Un buen punto para recordar, klk, ¡a seguir echando pa’ lante!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




