El mundo artístico hispanoamericano, y por supuesto, la gente nuestra que gozaba con sus personajes, se ha quedado de luto con la noticia del fallecimiento de Otto Sirgo. El primer actor, un verdadero ‘duro’ en el ambiente, partió a los 79 años, dejando detrás de sí una carrera que fue un ‘palo’ en la televisión, el cine y el teatro por más de cinco décadas. Según el reporte, su agencia, Prensa Danna, y las asociaciones de artistas confirmaron su despedida este martes 29 de septiembre, y créanme, su ausencia se siente un viaje.
Nacido un 19 de diciembre de 1946 en La Habana, Cuba, Otto Sirgo traía en la sangre el arte. ¡Imagínense! Era hijo del también actor cubano Otto Sirgo y la actriz mexicana Magda Haller, una combinación que prometía. Aunque cubano de nacimiento, echó raíces y construyó la mayor parte de su exitosa carrera en México, convirtiéndose en un ícono. Su primera aparición en la gran pantalla fue en 1968 con ‘La maestra inolvidable’, y de una vez se metió en los melodramas televisivos dos años después con ‘La cruz de Marisa Cruces’, demostrando que lo suyo era el foco y la pantalla.
La trayectoria de Sirgo en las telenovelas es lo que se dice ‘historia pura’. Su rostro se volvió un referente obligado en la pantalla chica, participando en más de 50 producciones que nos hicieron reír, llorar y hasta armar un ‘coro’ frente al televisor. ¿Quién no recuerda sus papeles en ‘Rosa salvaje’, ‘Alcanzar una estrella II’, ‘Lazos de amor’, ‘Niña amada mía’ o ‘Lo que la vida me robó’? Eran personajes que se quedaban en la memoria, de esos que uno esperaba cada noche. En su etapa más reciente, siguió activo en producciones como ‘Falsa identidad’, ‘Vencer el pasado’ y ‘Eternamente amándonos’, mostrando que el talento no tiene fecha de caducidad.
Pero este señor no solo era un ‘monstruo’ frente a las cámaras. Según la noticia, también le dio con destacarse en las tablas del teatro y, ¡qué va!, hasta se tiró como director. Demostró que era un todoterreno, manejando producciones televisivas como ‘Dos mujeres en mi casa’, ‘Agujetas de color de rosa’ y ‘El alma no tiene color’. Su entrega y la calidad de su trabajo le valieron un sinnúmero de galardones a lo largo de los años, incluyendo los prestigiosos premios TVyNovelas y, en 2015, el ‘Micrófono de Oro a la Excelencia Artística’, un reconocimiento que no todo el mundo logra.
La partida de Otto Sirgo, ese ‘jevi’ que con su arte se ganó el cariño de muchísima gente, ha sido sentida. Su agencia de management, Prensa Danna, expresó en un comunicado el profundo dolor y la gratitud por su trayectoria, señalando que deja un ‘vacío irreparable en el mundo artístico’. Destacaron no solo su ‘enorme talento’, sino también su ‘calidad humana’, lo cual es ‘bacano’ que lo resalten. Ahora la gente espera los detalles sobre los servicios funerarios para poder honrar la memoria de este actor que, sin dudas, dejó una huella ‘chula’ en el corazón de la cultura popular hispana.
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