La coyuntura económica dominicana, como ‘la vaina’ está de candela, exige que el Gobierno encare la administración de los subsidios con una óptica más técnica y menos cargada de política. Así lo ha expresado el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), resaltando la incertidumbre que reina en los mercados internacionales y cómo esta afecta directamente el patio. Es hora de priorizar las ‘decisiones técnicas’ para la estabilidad económica.
Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutivo del CREES, no se anda con rodeos al señalar que entre los subsidios al sector eléctrico y a los precios de los combustibles, este año podríamos estar gastando la friolera de ¡US$2,800 millones! Una cifra que, según él, es simplemente desproporcionada y que, en un país como el nuestro, representa un ‘viaje de’ recursos que podrían ser invertidos de mejor manera en otros renglones esenciales para el desarrollo y el bienestar de la gente.
Pero la cosa no para ahí. Di Franco, en una entrevista en el programa El Despertador, explicó que cuando esos montos ‘exagerados’ se combinan con el compromiso de pagar más de RD$324,000 millones en intereses de la deuda pública este mismo año, además de una cantidad similar destinada al sector educativo, que representa el 4% del Producto Interno Bruto (PIB), el resultado es una disponibilidad de recursos del Estado que queda en ‘klk’, es decir, muy limitada para su operatividad diaria.
En cuanto al subsidio eléctrico, el vicepresidente ejecutivo del CREES es claro: la solución no es solo ‘echarle cuartos’ sin ton ni son. Lo ideal, a su juicio, es mejorar la gestión de este sector, buscando una mayor cobertura de facturación y, sobre todo, asegurando el cobro efectivo de lo que se factura. Porque no es lo mismo emitir una factura que cobrarla, y en esa ‘chercha’ se va un buen trecho de los ingresos y la sostenibilidad del sistema.
Sobre los combustibles, el economista plantea una ‘vaina’ que, aunque reconoce que es difícil y genera un impacto político, es la única alternativa viable en un escenario donde el precio del petróleo ha superado los US$100 el barril. Se trata de traspasar, de forma escalonada, esos nuevos costos al precio final que pagan los consumidores. Una medida impopular, sí, pero que busca sincerar los precios y evitar seguir cargando al Estado con una factura insostenible a largo plazo.
Collado Di Franco sabe que estas son decisiones difíciles, de esas que los gobiernos muchas veces ‘bregan’ por postergar para evitar el impacto político. Sin embargo, advierte que no podemos seguir en esa práctica de dejarlo todo para después, pues eso implica aumentar el déficit fiscal, cubrirlo con más endeudamiento y, al final del día, dejarle esa carga a las futuras generaciones. Un ‘tigueraje’ que no es para nada ‘bacano’ y que, a la larga, solo nos perjudica a todos.
En resumen, el CREES nos hace un llamado a la sensatez y a la responsabilidad fiscal. La situación económica actual exige que las autoridades se pongan los pantalones largos y tomen ‘decisiones técnicas’ que, aunque puedan ser impopulares en el momento, son las que garantizarán la salud financiera del país y permitirán un desarrollo sostenible a largo plazo para toda la población dominicana. ¡Es hora de actuar ‘de una vez’!
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