Los recientes aguaceros que cayeron duro sobre Dajabón han dejado a varias comunidades de la zona fronteriza sin el servicio de luz. Esto, de una vez, nos pone a pensar en la vulnerabilidad de estas áreas cuando el tiempo se pone malo. Municipios como Loma de Cabrera, Restauración, y los distritos de Santiago de la Cruz y Capotillo, quedaron a oscuras, una vaina que ya se está volviendo costumbre con cada temporal. La población está en un corre-corre, atenta al cielo y esperando que la cosa no se ponga peor.
Esta situación de la falta de luz, asegún los comunitarios, se debe a posibles daños en las redes de distribución eléctrica, algo que suele pasar cuando hay vientos fuertes y mucha lluvia. El impacto en la vida diaria es heavy, especialmente en estas zonas rurales donde la electricidad no es un lujo, sino una necesidad básica para todo: desde mantener los alimentos en la nevera, que es clave para la salud pública, hasta poder comunicarse y que los negocitos sigan operando, aportando a la economía nacional. La seguridad también se ve comprometida al no haber iluminación por las noches.
Es importante recordar que la infraestructura eléctrica en muchas de nuestras provincias fronterizas, por su geografía y la inversión histórica, a veces no aguanta los embates de la naturaleza como en otras áreas. Esto no es solo una molestia, es un reto sistémico que requiere una mirada profunda y soluciones robustas. Las brigadas de las empresas distribuidoras, sin duda, ya deben estar en el ‘tigueraje’ de identificar y reparar las fallas, bregando de lo lindo para restablecer la energía, pero el acceso a estas zonas después de un temporal puede ser un dolor de cabeza.
La resiliencia de nuestro sistema eléctrico frente al cambio climático es un tema que no podemos dejar pasar. Cada vez más, vemos fenómenos meteorológicos extremos que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta. No es solo traer la luz de vuelta, es invertir en redes más fuertes, subterráneas donde sea posible, y en tecnologías que permitan una rápida identificación y aislamiento de las averías. Esto garantizaría que nuestros hermanos de la frontera no se queden ‘a la buena de Dios’ cada vez que ‘el cielo se rompe’.
Las autoridades recomiendan siempre estar atentos a los boletines y evitar cualquier ‘vaina’ que ponga en riesgo la vida, como tocar cables caídos o transitar por zonas inundadas. Es un recordatorio de que, aunque la esperanza es que la luz vuelva pronto y la normalidad retorne, cada ciudadano debe ser parte de la prevención. Esta situación es un llamado a la acción para mejorar la infraestructura y asegurar que estas comunidades, que tanto aportan al país, no queden desamparadas cada vez que el clima se pone rebelde.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




