¡Klk, mi gente! La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha estado metiendo ‘mano’ firme, según nos informó el director Pedro Porfirio Urrutia Sangiovanni. La institución determinó más de RD$1,500 millones en ajustes impositivos, resultado de fiscalizaciones a diversos contribuyentes, incluyendo empresas del comercio chino. Este ‘coro’ de auditorías busca transparencia fiscal.
El director Urrutia Sangiovanni fue claro: las fiscalizaciones no están dirigidas exclusivamente a negocios chinos. Explicó que la DGII utiliza su sistema para identificar inconsistencias en todo tipo de contribuyentes. “No en los chinos nada más. Nosotros estamos fiscalizando a todo el mundo, aquellos que el sistema nos indica cualquier inconsistencia”, puntualizó.
Aunque el proceso es general, los negocios chinos han recibido atención por las formas de operación identificadas. Hace dos meses, más de 60 contribuyentes de este sector estaban bajo fiscalización; ahora la cifra ronda los 80. Algunos procesos ya han concluido, pero la DGII sigue activa en esta revisión.
Las auditorías de la DGII van más allá de la facturación electrónica, cubriendo cómo operan los negocios, dónde desarrollan sus actividades y la legalidad de las construcciones. “Estamos verificando cómo se han construido esas instalaciones y quiénes son los propietarios”, señaló Urrutia Sangiovanni, mostrando la exhaustividad de las pesquisas.
Un hallazgo recurrente es que grandes extensiones de terreno y sus instalaciones no están registradas en la contabilidad de las empresas que operan allí. “Nos estamos dando cuenta en la práctica que cuando tú fiscalizas esas empresas a través de las cuales ellos operan, ese activo no está en esa contabilidad”, explicó el director, indicando serias irregularidades fiscales.
Adicionalmente, se verifica si las instalaciones cuentan con la permisología estatal. Es crucial que cada establecimiento cumpla con los requisitos legales, ¡aquí no se permite el relajo con los permisos!
Respecto a los RD$1,500 millones, el director de la DGII aclaró que no es dinero ya cobrado, sino montos ‘determinados’ durante las fiscalizaciones. “Una cosa es determinar y otra cosa es cobrar, son dos cosas diferentes”, afirmó, subrayando el derecho a la defensa. Una deuda fiscal es firme solo tras concluir procesos y una decisión irrevocable, aunque algunos optan por acuerdos directos con la DGII para resolver antes.
Cambiando de ‘chip’, la facturación electrónica sigue siendo un tema clave. Para medianos contribuyentes que no se regularizaron antes del 1 de noviembre, la DGII cancelará el uso de sus comprobantes fiscales anteriores, perdiendo valor fiscal para sus clientes. ¡Hay que ponerse las pilas!
Para las pequeñas empresas, el plazo final es el 15 de noviembre. La DGII está desarrollando un sistema bacano: una herramienta móvil para facturación electrónica desde un celular, vinculada automáticamente. Este ‘palo’ tecnológico se espera esté listo en octubre, ¡un avance jevi para el emprendedor!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



