¡Klk, mi gente! El cierre del Congreso Internacional ‘Puentes Botánicos’ 2026 en Santiago de los Caballeros fue una vaina que dejó a todo el mundo con la boca abierta. El Jardín Botánico Profesor Eugenio de Jesús Marcano se vistió de gala para acoger a especialistas y estudiosos de más de 25 países, desde Alemania hasta Puerto Rico, en un ‘junte’ que mezcló ciencia con nuestra identidad del patio. La conservación de la biodiversidad fue el plato fuerte, pero el ambiente estuvo tan chulo que parecía una fiesta de pueblo con un toque global.
Santiago, nuestra querida Ciudad Corazón, no fue un escenario cualquiera para este ‘coro’ tan importante. Con su rica historia y su vibrante cultura, la ciudad ofrece un telón de fondo perfecto para eventos de talla internacional que buscan conectar la ciencia con la gente de una forma bacana. El Jardín Botánico, un verdadero pulmón verde y un orgullo nacional, jugó un rol estelar, no solo como anfitrión sino también como un ejemplo vivo de la riqueza botánica que tenemos la dicha de tener y el compromiso que debemos asumir para protegerla.
La importancia de la conservación de la biodiversidad es una preocupación global, y en nuestra isla caribeña, esta vaina es más crucial todavía. Los expertos que vinieron de un viaje de países discutieron cómo el cambio climático nos está dando en la madre y cómo la pérdida de ecosistemas nos afecta directamente. Estos ‘Puentes Botánicos’ se crearon precisamente para tender esos puentes entre conocimientos, culturas y, sobre todo, para buscar soluciones concretas que ayuden a salvar lo nuestro, desde el manglar hasta la flor de bayahíbe.
El ‘tigueraje’ dominicano se dejó sentir en la jornada final, la verdad. Con música típica que ponía a cualquiera a bailar, desde el Ballet Folclórico hasta grupos de carnaval, aquello fue una ‘chercha’ tremenda. El encuentro gastronómico, con un sabor bien dominicano, fue la cereza del pastel, demostrando que la ciencia no tiene por qué ser aburrida. Integrar nuestra cultura así, con ese ‘jevi’ toque dominicano, no solo entretiene, sino que también sirve de puente para que el mensaje de la conservación llegue más lejos y de forma más auténtica, haciendo que la gente se sienta parte de la solución.
Este congreso no solo fue un simple cierre, sino la apertura de nuevas colaboraciones que prometen frutos jugosos. Los contactos que se hicieron entre instituciones, países y profesionales comprometidos son una semilla que, si se riega bien, puede traer un futuro más sostenible para nuestra biodiversidad y la del mundo entero. La procuradora general, Yenni Berenice Reynoso, y las autoridades presentes, dejaron claro que el compromiso es serio y que estos ‘coros’ científicos son vitales para fortalecer los esfuerzos de investigación y educación ambiental.
Al final del día, lo que quedó claro es que el ‘coro’ de la conservación botánica está más vivo que nunca. Es un llamado a que todos nos pongamos la pila para cuidar nuestro planeta, empezando por nuestro patio. El legado de ‘Puentes Botánicos’ es que, con la ciencia y nuestra cultura de la mano, podemos construir un mejor futuro para todos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!


