La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha soltado una alerta de esas que nos ponen a pensar en la ‘vaina’ que estamos viviendo en nuestros centros educativos. Asegún el gremio, la inseguridad en las escuelas, el acecho de las pandillas y las adicciones están haciendo un ‘coro pesao’ que amenaza seriamente el año escolar. Esta situación, de la que poco se habla en los cenáculos cotidianos, pone en jaque la tranquilidad y el desarrollo de nuestros muchachos, marcando un panorama preocupante para toda la comunidad.
La ADP detalló que el problema de la inseguridad escolar no nace de la nada. Muchos estudiantes vienen de hogares con situaciones difíciles: padres divorciados, separados o simplemente ausentes. Esta falta de compañía obliga a los niños a madurar a la fuerza, a cargar con responsabilidades de adultos desde temprana edad, como preparar su comida o encargarse de su propia higiene. Esta sobrecarga emocional, de acuerdo al reporte, afecta su estabilidad y los empuja a caminos complejos, incluyendo la ingesta de alcohol.
La profesora Génesis Santos, secretaria de Educación y Formación Sindical de la ADP, lo puso clarito: ‘Ese niño que no está siendo educado en el hogar, que no tiene quien lo guíe, quien le inculque valores, quien le inculque respeto, quien le inculque amor, ese niño es el que llega a las aulas de nuestro país’. Esto convierte a las escuelas en mucho más que un centro de aprendizaje; ahora, además de educar, cargan con la responsabilidad familiar, psicológica y afectiva de estos pequeños, siendo en muchos casos el único lugar donde reciben un abrazo o una palabra de aliento de un adulto.
Esa carencia afectiva en el hogar es un caldo de cultivo para que los jóvenes se vean atraídos por las pandillas. La ADP explicó que estos grupos ofrecen lo que en casa no encuentran: aceptación y visualización. En el ‘tigueraje’ de la calle, los adolescentes sienten que pertenecen a algún sitio, que son tomados en cuenta. Es una búsqueda de identidad y reconocimiento que los desvía de su camino y los expone a peligros inimaginables.
Y si la inseguridad y las pandillas no fueran suficientes, el asunto de las adicciones está cada día más presente en las aulas. Los profesores se topan con jóvenes que han desarrollado adicciones al alcohol y al cigarrillo. Imagínense ustedes, que los lunes, ‘los niños llegan a los centros alcoholizados’, asueñados y con olor a humo. Esto no es chercha, es una realidad que enfrenta el magisterio y que complica un viaje el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Para colmo de males, la falta de policías escolares es otro palo acechando el sistema. La ADP lamentó que solo hay alrededor de tres mil agentes para las nueve mil escuelas que tiene el país. Ángel Cuello, secretario de Investigación y Estadística de la ADP, considera que esta carencia es un reflejo de los altos índices de violencia que vive la sociedad dominicana y ha pedido un estudio sociológico urgente. El Ministerio de Educación había prometido resolver este déficit antes del año escolar 2025-2026, pero la verdad del mofongo es que la situación persiste, dejando a muchas escuelas sin la seguridad necesaria.
Pero los problemas no se quedan solo con los estudiantes; los maestros también están llevando un ‘calvario’. El Observatorio Educativo de la ADP reveló que, al cierre del año escolar 2025-2026, el 58.1% de las escuelas tienen al menos una plaza docente abierta, y un preocupante 14.6% reporta tres o más. Hacen falta maestros de Informática, Artes, Idiomas, Coordinadores, Psicólogos y hasta en áreas tradicionales como Matemáticas y Lengua Española. Y para rematar, hay casi mil docentes en el Banco de Elegibles desde 2021 esperando un nombramiento que no llega, mientras el Ministerio asigna profesores bajo contratos.
Esta sobrecarga de trabajo está afectando la salud de los docentes de una manera ‘jevi’. Muchos sufren del síndrome de burnout, un agotamiento físico y mental que les provoca el estrés de llevarse el trabajo a casa. Eduardo Hidalgo, presidente de la ADP, destacó que muchos maestros pensionados terminan dependiendo de medicamentos por enfermedades relacionadas con el estrés laboral. Atender el recreo, supervisar el almuerzo sin hora de descanso y hasta darle de comer a los niños son responsabilidades que recaen en los maestros, quienes usan su tiempo personal para cubrir las deficiencias del sistema. Es una vaina que hay que resolver.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




