¡Asegún andamos en la calle o en la casa, el celular no se nos despega de las manos! Y aunque la chercha y la conexión sean una vaina chula, ¿te has puesto a pensar qué le está haciendo este tigueraje digital a nuestro propio cuerpo? De una vez te decimos, mi gente: las últimas investigaciones están revelando que el tiempo pegado a la pantalla no solo nos agota la mente, sino que nos está dando una pela física, deformando el cuello, debilitando las manos y hasta arrugándonos antes de tiempo.
El cuento no es para hacer un drama, pero sí para que nos pongamos vivos. Un experto consultado en la noticia ha notado que hasta le sale una callosidad en el meñique de tanto aguantar el teléfono. Y si eso pasa en un dedo, imagínate el resto del cuerpo. Los estudios más recientes, según el reporte, indican que nuestros fieles compañeros digitales están alterando la forma del cuello —lo que ya muchos conocen como el famoso ‘Cuello Tecnológico’—, machacando la vista, afectando la motricidad y bajándole la fuerza a los músculos. ¡Eso sí que es una vaina para prestarle atención!
El ‘Cuello Tecnológico’, también conocido como ‘tech neck’ en inglés, es el resultado directo de la postura de cabeza adelantada que adoptamos al mirar nuestros dispositivos. Imagínate que tu cuello soporta hasta 27kg de presión extra solo por estar inclinado. Con el tiempo, esto puede dañar los discos de la columna vertebral, provocar el deterioro de articulaciones y músculos, e incluso reducir tu capacidad pulmonar. Para evitar esta vaina, la solución es sencilla: sube el teléfono a la altura de los ojos y mantén una distancia prudente, ¡como la longitud de tu brazo! Y haz pausas de veinte minutos cada media hora. Tu cuello te lo va a agradecer de una vez.
Pero los problemas no se quedan solo ahí. ¿Sabías que tu piel también puede sufrir los efectos de esta tecnología? Asegún la dermatóloga Justine Hextall, la tensión repetitiva en el cuello, aunque no tenga estudios sólidos que lo confirmen, ‘en teoría, tiene sentido’ que cause arrugas. Sin embargo, lo que sí está más que comprobado es que los relojes inteligentes, al crear un ambiente oscuro y húmedo, son el caldo de cultivo perfecto para la levadura, causando irritación o eccema. La clave es quitártelo, lavar la piel y, si vas a usarlo todo el día, aplicar una crema barrera.
La vista, otro de nuestros sentidos clave, también se ve comprometida. Aunque se ha creído que la miopía aumenta por el uso directo de pantallas, el profesor de optometría Donald Mutti de la Universidad Estatal de Ohio, EE.UU., afirma que no hay una conexión directa. Lo que sí reveló su estudio es que pasar tiempo al aire libre tiene un efecto protector, ya que la luz brillante exterior estimula la dopamina en la retina. Así que, aunque tu celular no sea el culpable directo, el hecho de que nos mantenga encerrados sí que le hace daño a tus ojos. ¡Sal a coger sol, pero con protector solar y gafas de una vez!
Nuestras manos, que tanto usamos para el celular, también están perdiendo fuerza. La fuerza de agarre, según un estudio citado en la noticia, puede predecir la muerte prematura mejor que la presión arterial. Y el problema es que, en muchos países, esta fuerza está disminuyendo, especialmente en los más jóvenes. Johannes Beller, profesor de sociología médica, sugiere que el trabajo sedentario y el uso de computadoras están contribuyendo a este declive. La recomendación es clara: ir al gimnasio o hacer ejercicios de agarre, como apretar una pelota de tenis.
Finalmente, la coordinación ojo-mano y las habilidades motoras también se están viendo afectadas. Sebastian Suggate, profesor de psicología del desarrollo y educación en Alemania, explica que, si bien la tecnología podría mejorar la destreza en acciones como hacer ‘clic’ o deslizar el dedo por la pantalla, en un sentido más amplio, la evidencia apunta a un efecto negativo, sobre todo en niños. La correlación entre habilidades motoras y desarrollo cognitivo es crucial. Por eso, mi gente, no se trata de prohibir las pantallas, sino de equilibrar con actividades manuales como cocinar, hacer manualidades, o incluso aprender a tocar un instrumento. ¡Así mantenemos el ‘tigueraje’ de nuestras manos activo y la mente afilada!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




