En un momento de profundo dolor pero también de una fe inquebrantable, el reconocido merenguero José Virgilio Peña Suazo se despidió de su esposa, Ebelise Fabián, el pasado domingo durante una misa celebrada en la iglesia Inmaculada Concepción de Cotuí. Según la noticia, Fabián falleció el 2 de agosto tras varias semanas ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos de un centro médico en Santo Domingo. La noticia ha conmovido a muchos, dejando ver la profunda conexión y el cariño que unía a la pareja, y el impacto que la figura de Peña Suazo tiene en la gente de a pie.
Ebelise Fabián había estado batallando con serias complicaciones de salud, derivadas de una cirugía nasal que buscaba aliviar problemas respiratorios crónicos. Su estadía en el hospital se extendió por 28 días, un período durante el cual, según el reporte, el artista oraba con desesperación pidiéndole a Dios que ‘no me la deje ir’. Esta situación puso a prueba la resistencia de la familia, mostrando la vulnerabilidad humana ante la enfermedad, a pesar de la fortaleza espiritual que siempre ha caracterizado al artista.
Sin embargo, un sueño compartido por un amigo de Peña Suazo marcó un punto de inflexión en su proceso de duelo. En este sueño, Ebelise expresaba el deseo de que la dejaran en paz, y, de forma ‘cuqui’, falleció el mismo día de su cumpleaños. Para el merenguero, este hecho tiene un significado claro: ‘cumplió su ciclo como ser humano en este mundo’. Una visión que, aunque dura, le ha permitido encontrar consuelo y una perspectiva diferente ante la pérdida, entendiendo que hay designios más grandes que escapan a nuestra comprensión.
Con una calma que sorprendió a muchos, el artista afirmó estar ‘plenamente convencido’ de que su esposa está ‘en los brazos del Señor’. En sus palabras, Ebelise Fabián fue ‘una mujer grandiosa’, cuyo amor y apoyo fueron fundamentales desde los inicios de su carrera, cuando él era un ‘vendedor de dulces’. Este testimonio resalta la importancia de la ‘media naranja’ en el éxito personal y profesional, y cómo la base familiar es clave en la trayectoria de cualquier figura pública. ‘Lo poco que he logrado en mi vida es gracias a ella’, sentenció, dejando claro el peso de su compañera en su camino.
Peña Suazo compartió una visión particular y hasta ‘bacana’ de la muerte, alejándose de la tristeza y el luto convencional. Él no ve la partida de su esposa de manera negativa, sino como una etapa más de la vida. Incluso, en son de broma, les dice a sus hijos que deben ‘organizar algunas cosas’ por si Ebelise le dice a Jesús que le ‘hace falta su Gordo’. Para él, la muerte es ‘el premio que Dios nos da de acuerdo a la vida que llevemos para acercarnos a Dios’, una filosofía que refleja una fe profunda y una aceptación serena del destino.
La carrera de José Virgilio Peña Suazo se ha caracterizado por su aporte significativo al merengue dominicano, con éxitos que han puesto a ‘un viaje de’ gente a bailar y a disfrutar. Desde sus inicios, como líder de la Banda Gorda, su orquesta ha sido sinónimo de alegría y buena música en la escena local e internacional. Su habilidad para fusionar ritmos y su carisma en el escenario lo han mantenido como una figura querida y respetada, demostrando que el ‘tigueraje’ dominicano también sabe de constancia y pasión por el arte.
En medio de este difícil momento, Peña Suazo no quiso dejar de agradecer las innumerables muestras de cariño y los mensajes de apoyo que él y su familia han recibido. Esta solidaridad demuestra la unión que caracteriza al pueblo dominicano, que en los momentos duros sabe arrimarse y dar el ‘calor de la gente’. Este gesto, tan ‘chulo’ de parte de la comunidad, sin duda, es un bálsamo para el corazón de quienes atraviesan la pérdida de un ser querido, reafirmando que no están solos en su dolor.
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