La pregunta de cuándo se retirará ya es como una vaina de todos los años para el capitán Emilio Bonifacio, ¡pero este hombre no le baja! A sus 41 años, el ‘Boni’ tiene una respuesta clara y concisa: la decisión será exclusivamente suya y de su cuerpo. A nadie más le importa su carrera como a él, y mientras el físico le dé la talla, seguirá dando cátedra en el terreno. Es un ejemplo palpable de disciplina y amor por el juego, algo que no se ve a menudo en nuestra pelota invernal.
Es un hecho que ver a un pelotero de 41 años en la liga dominicana rindiendo a este nivel es algo ‘bacano’ y fuera de serie. La mayoría de los muchachos ya están con la familia o en otras facetas, pero Emilio Bonifacio sigue desafiando el tiempo y las expectativas. Su legado con los Tigres del Licey es innegable, con cinco coronas bajo el brazo, incluyendo un bicampeonato reciente (2022-23 y 2023-24). Esto no es poca cosa; es la historia de un ‘tigueraje’ que ha sabido mantenerse en la cima, una verdadera leyenda viva de nuestro pasatiempo nacional.
Una de las claves de su longevidad, asegún él mismo, es la capacidad de adaptarse. El ‘Boni’ no es de los que se creen dueños de la finca, ¡ni de relajo! Recordó cómo la temporada pasada estuvo hasta diez partidos en la banca y, cuando el mánager Gilbert lo necesitó, asumió su rol de una vez, sin chistar. Esa humildad para aceptar que no siempre se está produciendo al máximo y la disposición para ser un hombre de equipo es lo que lo hace un capitán tan respetado y querido por la fanaticada, tanto por los azules como por el ‘tigueraje’ del lado de los rojos.
Antes de consolidarse como una figura icónica en la LIDOM, Emilio Bonifacio tuvo una sólida carrera de 12 temporadas en las Grandes Ligas, desempeñándose como un ‘súper utility’ de velocidad impresionante. Debutó con los Diamondbacks de Arizona y dejó su huella en equipos como los Marlins, Azulejos, Reales, Cachorros, Bravos y Medias Blancas. Su capacidad para jugar múltiples posiciones y su agresividad en las bases lo hicieron un activo valioso en la MLB, demostrando desde siempre que era un jugador completo, no solo una ‘estrella’ de un solo truco.
Entre sus momentos más chulos, el ‘Boni’ atesora su debut en las Mayores, la medalla olímpica conquistada con la Selección Dominicana en Tokio 2020 y, ¡cómo no!, aquel batazo histórico con las bases llenas en el noveno juego de la Serie Final de 2017 contra las Águilas Cibaeñas. Esos son los recuerdos que te llenan el corazón de un viaje de emociones. Ahora, aunque ya no jugará béisbol de verano en México, su mente sigue en el terreno dominicano. Asegún él, el día que cuelgue los spikes se ve en las oficinas, pero por ahora, el retiro… ¡puede esperar sentao! La guagua del ‘Boni’ sigue rodando.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



