¡Duro y a la cabeza! Un reporte que ha caído como un palo de agua caliente revela que la calidad del agua de botellón que consumimos aquí, en la capital, no es la misma para todos. Según el análisis, hay una marcada diferencia entre el agua que viene de las grandes purificadoras y la que nos ofrecen las plantas más pequeñas, esas que están en cada esquina del barrio. Parece que no toda el agua ‘pura’ es tan pura como nos la venden, y eso sí que es una vaina para pensar.
Para hacer esta chercha, se pusieron a prueba dos marcas de esas que tú sabes que son las más reconocidas, las que tienen el país tapao y cuyos precios sobrepasan los cien pesos en cualquier colmado. Pero para no dejar a nadie fuera del tigueraje, también se analizaron cuatro marcas locales, de esas purificadoras que operan en barrios del Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Oeste y Norte, y que te venden el botellón a unos cincuenta pesos. Esa es la ‘economía’ que la gente de a pie busca para el día a día.
Los muchachos no se anduvieron con rodeos. Los botellones se compraron bien selladitos y se llevaron derechito al laboratorio de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), para que nadie pudiera decir que hubo mano sucia. Allí, los bioanalistas se encargaron de buscar to’ tipo de bicho: microorganismos coliformes fecales y de otros tipos, aerobios mesófilos, pseudomonas y la temida Escherichia coli. Querían saber si estábamos bebiendo agua de verdad o ‘agua de chercha’.
Los resultados, mi gente, fueron de película. Las dos marcas más caras, esas que te vacían un poco más el bolsillo, salieron con los mejores resultados, negativas en todos los parámetros, ¡limpias como un sol! Pero la historia cambió con las cuatro marcas locales. Todas presentaron coliformes y varias, ¡un viaje de ellas!, superaron el valor de referencia para los aerobios mesófilos. Aunque, ¡ojo!, ninguna dio positivo para pseudomonas ni Escherichia coli, lo cual es algo bueno dentro de lo malo, pero igual la presencia de coliformes es un indicador de que algo no anda de lo más bien con la higiene y el control sanitario.
Imagínate, el botellón que se compró en María Auxiliadora, que venía de una planta de Villa Consuelo, soltó 6.9 NMP/100 ml de coliformes totales y más de 200 UFC/ml de aerobios mesófilos. Eso es como decir que la higiene en el proceso no estaba en su mejor momento, ¿me entiendes? Y ni hablar del agua del colmado del ensanche Ozama, que arrojó 23 NMP/100 ml de coliformes totales, aunque los aerobios mesófilos, con 177 UFC/ml, se quedaron al borde del límite permitido de 200 UFC/ml. ¡Ay, Dios mío!
La cosa siguió por el mismo camino. En la avenida Hermanas Mirabal, allá por Villa Mella, en Santo Domingo Norte, un botellón dio 3.6 NMP/100 ml de coliformes y también superó los 200 UFC/ml en aerobios mesófilos. Y para rematar, en el barrio Enriquillo, en Herrera, Santo Domingo Oeste, el agua de un botellón económico mostró ¡23 NMP/100 ml de coliformes totales y más de 200 UFC/ml de aerobios mesófilos! Parece que el problema no es un caso aislado, sino una vaina más generalizada en los botellones de bajo costo.
El ingeniero José Antonio Mateo Mota, quien según la noticia es el director de Calidad de las Aguas de la CAASD, explicó la razón de estas diferencias. Él asegura que la falta de control ambiental en las envasadoras pequeñas y la escasa supervisión del Ministerio de Salud Pública son los principales culpables. Dice que es ‘una combinación de factores que van desde falta de recambio de las membranas y de los materiales filtrantes, limpieza y desinfección de las tuberías y de los grifos, y la parte ambiental del área donde se hace el último proceso de colocarle las tapas y los cintillos, que muchas veces se hace manual’. O sea, un descuido que puede salir caro.
Lo que dice este reporte de Diario Libre no es sorpresa para la CAASD, pues el ingeniero Mateo Mota confirma que sus mediciones periódicas del agua embotellada siempre arrojan un porcentaje significativo de muestras que no son aptas para el consumo. Y esta investigación viene de la mano de un trabajo anterior donde se analizó el agua de la llave, que también dio problemas de coliformes y pseudomonas. ¡Asegún la CAASD, ellos tienen un laboratorio disponible para que cualquiera pueda chequear la calidad de su agua!
Si te pica la curiosidad o la preocupación, el análisis microbiológico completo en la CAASD, que incluye coliformes totales, fecales y pseudomonas, cuesta unos 700 pesos. Si le sumas la prueba de aerobios mesófilos (500 pesos) y la de Escherichia coli (otros 500 pesos), la gracia te sale por 1,700 pesos por botellón. Un precio que, al final, podría ser una inversión en la salud de uno y de la familia, porque beber agua de calidad no es un lujo, ¡es una necesidad, klk!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




