Que el coche eléctrico sigue siendo más un misterio que una realidad para muchos conductores españoles es algo que confirman los números. Apenas un 1,4% del parque automovilístico español es eléctrico, según Anfac, la patronal de fabricantes.
Esto básicamente quiere decir que la mayoría aún tiene dudas sobre temas como la autonomía, la seguridad o la recarga. Y no solo ellas, también hay muchos miedos infundados que frenan a más de uno a la hora de dar el salto.
Uno de los grandes temas, entre otros, son los incendios. Ya son varias las noticias que acaparan los titulares sobre coches eléctricos que empiezan a arder. Sin ir más lejos, en la madrugada del 18 de septiembre un coche eléctrico empezó a quemarse en el garaje de una vivienda en un vecindario en Port de Pollença, Mallorca.
Afortunadamente, nadie salió herido y los bomberos actuaron rápido para controlar las llamas, pero el coche quedó calcinado. Nada agradable, sin duda, pero suma de cara a esos miedos a la hora de hacerse o no con uno de estos vehículos.
Con la idea de poner algo de orden a toda esta confusión, dos organizaciones referentes del sector, AEDIVE y Faconauto, han unido fuerzas para sacar un decálogo de seguridad del vehículo eléctrico. La idea es dotar a concesionarios y usuarios con información que desmonta los mitos que más preocupan y que se repiten hasta la saciedad en conversaciones, redes y foros.
Ni más incendiables ni menos seguros: los datos que desmontan leyendas de los coches eléctricos
Primero, el tema de los incendios. De forma clara, los datos dicen justo lo contrario. Según informes recientes recogidos por la patronal y medios especializados, los eléctricos sufren menos incendios que los coches con motor de combustión. Eso desmonta uno de los temores más extendidos, incluso tras noticias muy mediáticas como el incendio que hubo en el parking del centro comercial Xanadú.
Que un coche eléctrico arda es noticia, sí, porque es raro. Que todo el mundo afirme que son bombas ambulantes es un mito sin demasiada base.
Además, las baterías están protegidas 24/7 gracias a las cajas y sistemas electrónicos que controlan la temperatura y el voltaje. Muchas marcas ya usan baterías con químicos como el litio-hierro-fosfato (LFP), que reducen aún más el riesgo de incendio. Así que la seguridad está garantizada, y no es algo que esté al azar.
Otro punto a desmentir es la recarga en casa. Aquí hay que aclarar que los enchufes del tipo schuko no están pensados para cargar coches eléctricos durante horas, ya que pueden sobrecalentarse. La recomendación es instalar cargadores específicos y certificados, que además cuentan con sistemas automáticos de corte en caso de fallo. De forma simple, hay que hacer las cosas bien.
En cuanto al mantenimiento, sí, los coches eléctricos necesitan menos revisiones que los de combustión porque tienen mucha menos mecánica que cuidar, pero eso no significa que cualquiera pueda hacer ‘de todo’ con este. Cualquier manipulación debe hacerse en talleres especializados.
En caso de accidente, el protocolo es claro. Si un golpe afecta a la zona de la batería, los expertos recomiendan revisar el vehículo antes de guardarlo en un garaje o parking cerrado.
Por otro lado, quizá uno de los mitos más locos es el de que el agua puede ser un peligro para los coches eléctricos. No solo no es así, sino que los bomberos están formados para apagar incendios de este tipo con agua, igual que con cualquier coche normal.
Por último, las dos organizaciones dejan muy claro que para todo lo relacionado con carga, mantenimiento o reparación, solo se debe recurrir a profesionales cualificados, que conocen la normativa y las buenas prácticas para evitar problemas de cara un futuro.
Conoce cómo trabajamos en ComputerHoy.
Etiquetas: Coche eléctrico
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).






