¡KlK con los Derechos Humanos! Proyecto ‘Más Derechos’ deja un plan ‘bacano’ para el pueblo

El proyecto ‘Más Derechos’, una iniciativa súper ‘bacana’ cofinanciada por la Unión Europea junto a organizaciones de la talla de FES, Ciudad Alternativa, Cipaf y el Centro de Investigación para el Desarrollo Local, cerró sus puertas, pero dejó una hoja de ruta vital para la incidencia ciudadana en el tema de los Derechos Humanos en la República Dominicana. Este no es un simple adiós, sino un ‘hasta luego’ que impulsa a la sociedad civil a seguir metiendo mano en la lucha contra las desigualdades que todavía nos dan dolor de cabeza.

Históricamente, la cooperación internacional ha sido un motor clave para fortalecer el tejido social y democrático en nuestro país. El embajador de la Unión Europea, Raúl Fuentes, enfatizó que mantener una sociedad civil robusta es prioridad para el bloque europeo. Es una ‘vaina’ de suma importancia, porque sin organizaciones que fiscalicen y propongan, la democracia cojea y el desarrollo sostenible se nos va de las manos. La experiencia de proyectos anteriores en la región del Caribe, a menudo enfocados en gobernanza y derechos, muestra cómo estas sinergias son esenciales para que la población se empodere y reclame lo suyo.

La concentración de la riqueza y las brechas territoriales son un ‘tigueraje’ que no podemos ignorar. Jenny Torres, de Ciudad Alternativa, puso el dedo en la llaga al explicar cómo en provincias como Pedernales, la gente tiene que hacer un viaje de sacrificios económicos para buscar salud especializada. Esto no es solo una anécdota; es el reflejo de una infraestructura sanitaria que todavía no llega ‘de una vez’ a todos los rincones, obligando a nuestros hermanos y hermanas a desembolsar cantidades ridículas para una atención básica, una realidad que choca con la Constitución.

Además del acceso a la salud, Torres también destacó la vulnerabilidad climática que ‘azota’ a comunidades como Santiago Oeste, donde lluvias moderadas se traducen en inundaciones constantes y pérdidas materiales para familias humildes. A esto se suma la centralización cultural, un ‘asunto’ que deja a provincias como Azua o El Seibo sin bibliotecas ni museos, limitando el acceso a la cultura, que es un derecho fundamental y una herramienta para el desarrollo social. La falta de inversión en estos ámbitos en las provincias es una queja de vieja data, que necesita ser atendida si queremos un desarrollo equitativo.

La economista Ati Cañete, por su parte, le dio en la médula al sistema tributario. ‘Asegún’ ella, los beneficios fiscales muchas veces favorecen a los más pudientes, lo que reproduce una desigualdad ‘jevi’. Esa concentración del 93% de las rentas de dividendos en apenas 2,500 contribuyentes es un dato que te pone a pensar. No es solo lo que ganas en el trabajo, sino cómo las reglas fiscales amplifican o reducen esa brecha entre el que tiene ‘un viaje de cuartos’ y el que no. Este es un debate central en la reforma fiscal que siempre está en el tapete.

Rosalina Núñez, de la Coalición por una Seguridad Social Digna, no se quedó atrás al criticar la Ley 87-01, que a su parecer, sigue una lógica de mercado en vez de una solidaria. Esto afecta directamente los derechos a la salud y a una pensión digna, dejando fuera a gente como las personas con discapacidad. Un sistema de seguridad social más justo y universal es una ‘vaina’ que el pueblo dominicano viene pidiendo hace tiempo, y es un pilar esencial para garantizar una vida tranquila para todos, especialmente cuando la vejez o la enfermedad tocan la puerta.

Y cerramos con un tema ‘peliagudo’ pero crucial: la violencia de género. Estephany Encarnación, del Cipaf, denunció la revictimización que sufren muchas mujeres cuando buscan ayuda. Que más de 60 mujeres fueran víctimas de feminicidio en 2023, y que muchas de ellas ya habían pedido ayuda, es una realidad que nos parte el alma. Es un ‘klk’ serio con la respuesta institucional y la necesidad de que nuestras autoridades se pongan las pilas ‘de una vez’ para proteger a nuestras mujeres, garantizando que sus testimonios no sean cuestionados y que se actúe con la prontitud que la vida exige.

En definitiva, el proyecto ‘Más Derechos’ deja un legado de conciencia y acción. La pelota está ahora en el tejado de la sociedad dominicana para que este esfuerzo no se quede en ‘chercha’ y para que los derechos humanos de cada dominicano, sin importar dónde viva o cuánto tenga, sean una realidad palpable. La lucha sigue y el ‘coro’ está llamado a mantener esta agenda viva.

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