¡’Klk’ con los nuevos profesionales de la salud! El Servicio Regional de Salud Ozama (SRSO) se ha puesto las pilas y le metió mano a una jornada de inducción para un viaje de ‘médicos pasantes’ que se integran al sistema. Esta vaina es crucial, porque no es solo entrar a trabajar, es prepararse bien para darle un servicio de calidad al pueblo dominicano. La iniciativa, que forma parte del programa del Servicio Nacional de Salud (SNS) liderado por el doctor Julio Landrón, busca que estos jóvenes talentos conozcan al dedillo todos los procesos y la estructura que los espera en los centros de primer nivel de atención.
El doctor Edisson Féliz Féliz, director del SRSO, fue claro como el agua en su mensaje: ‘Aquí ustedes van a aprender cuáles son sus derechos, sus deberes, la misión del servicio y todo el ‘coro’ que tienen que armar en sus respectivos centros de salud’. Él les exhortó a aprovechar cada capacitación, cada formación, para que se conviertan en profesionales excepcionales. Y es que, mi gente, el compromiso no es relajo; es garantizar que cada dominicano reciba una atención de primera, especialmente en esas comunidades donde un buen médico hace la diferencia entre el cielo y la tierra.
La pasantía médica en nuestro país es más que un requisito; es una escuela de la vida, un rito de iniciación donde los médicos recién graduados aplican sus conocimientos en el mundo real, muchas veces lidiando con realidades complejas en el ‘patio’. Es aquí donde se forja el carácter, se aprende a improvisar con lo que hay y a desarrollar esa chispa de humanidad que tanto se necesita. Históricamente, estos pasantes han sido la espina dorsal del primer nivel de atención, llevando la salud a los rincones más apartados, enfrentando desafíos con poco, pero con una vocación que está por encima de todo.
Durante esta inducción, que fue organizada por la División de Pasantías Médicas de la Supervisión de Área de Red de Salud del Distrito Nacional Oeste, se abordaron temas que van desde los ‘términos culturales y coloquiales de la medicina’ —porque aquí la comunicación es clave, mi gente— hasta la estructura organizativa del sector salud, pasando por la Ley 41-08 de la Función Pública y el manejo del Sistema Informático del Primer Nivel de Atención (SIPNA). También se tocaron puntos esenciales como el esquema actual de vacunas, la organización de las UNAPS, la humanización de los servicios y la siempre importante Ley 146-67 de Pasantías Médicas.
Estas charlas y talleres son de vital importancia para que los nuevos profesionales no anden ‘a la buena de Dios’, sino que tengan una base sólida para su desempeño. Conocer la organización, las leyes y los protocolos es fundamental para evitar tropiezos y para que su labor sea lo más efectiva posible. Se busca que cada ‘médico pasante’ no solo cumpla con su tiempo de servicio, sino que deje una huella positiva, que su presencia en el centro de salud sea sinónimo de progreso y de un mejor cuidado para todos los usuarios.
El objetivo final de estas inducciones es fortalecer el sistema de salud desde sus cimientos. Al invertir en la formación y orientación de estos jóvenes médicos, el SNS y el SRSO están construyendo un futuro más robusto para la salud pública en la República Dominicana. Es una apuesta al talento local, una muestra de que en el país hay un ‘tigueraje’ de profesionales dispuestos a dar el todo por el todo para que la gente esté de lo más bien. La salud es un derecho, y con este tipo de iniciativas, se asegura que la calidad del servicio no sea una quimera, sino una realidad palpable.
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