La República Dominicana se convirtió recientemente en el escenario de una cumbre de alta alcurnia futbolística, con la llegada del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Su arribo al territorio dominicano este fin de semana para una asamblea de dirigentes caribeños ha desatado un sinfín de especulaciones sobre si esta visita busca, en el fondo, consolidar el respaldo político de la región para sus ambiciosos y controvertidos proyectos de comercialización de la Copa Mundial. El ‘tigueraje’ político del fútbol mundial se dejó sentir de una vez en Punta Cana.
Infantino aterrizó en la noche del viernes en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, con la agenda puesta en participar en la asamblea general de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU). La región caribeña, con sus 31 asociaciones miembro con pleno derecho a voto en el congreso de la FIFA, representa un bloque geopolítico histórico que el jerarca del fútbol mundial no puede ignorar. Su presencia es clave para impulsar reformas corporativas, nuevos formatos comerciales y acuerdos de transmisión televisiva a escala global, asegurando que sus propuestas tengan un camino despejado hacia la aprobación.
El líder del balompié internacional fue recibido a su llegada por el ministro de Deportes de República Dominicana, Kelvin Cruz, pocas horas después de que arribara al mismo terminal el presidente de la Concacaf, el canadiense Víctor Montagliani. Esta coincidencia de figuras de peso internacional no es una ‘vaina’ cualquiera; subraya la importancia estratégica que la República Dominicana está adquiriendo en el ajedrez deportivo global, mostrando que el país está ‘montao’ en la ola del crecimiento futbolístico.
Durante su estancia, y evidenciando el nivel de la visita, Cruz facilitó una llamada telefónica entre Infantino y el presidente dominicano, Luis Abinader. En esa conversación, el titular de la FIFA prometió un mayor respaldo de la entidad gubernamental para el desarrollo del fútbol en la nación hispaniola. Aunque el béisbol predomina, según la noticia, el fútbol ha experimentado un auge sin precedentes, haciendo del país un terreno fértil para las inversiones y el crecimiento del deporte rey.
Para Kelvin Cruz, la presencia de estas figuras es motivo de orgullo. ‘Para República Dominicana es motivo de orgullo recibir al presidente de la FIFA y al presidente de Concacaf’, afirmó Cruz en un comunicado difundido tras los encuentros. Añadió que ‘Su presencia en nuestro país reafirma la importancia que ha alcanzado la República Dominicana en el escenario deportivo internacional’, reflejando el sentir de muchos dominicanos que ven el deporte como una plataforma para posicionar al país.
La recepción de los visitantes no fue un coro pequeño, ya que estuvo acompañada por delegaciones integradas por figuras importantes como el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Garibaldi Bautista; el titular de Centro Caribe Sports, Luis Mejía Oviedo; la cúpula de la Federación Dominicana de Fútbol (Fedofutbol), y el comisionado nacional de la disciplina, Benny Metz. La presencia de este ‘coro’ de dirigentes resalta el interés local en capitalizar la visita para el desarrollo deportivo.
La asamblea de la CFU, aunque normalmente se enfoca en aspectos clave de la gobernanza local y las eliminatorias continentales, con la presencia simultánea de las máximas autoridades de la FIFA y la Concacaf, toma una dimensión estratégica diferente. Este evento subraya, sin duda, la importancia que la dirigencia global otorga a la cohesión del voto caribeño en la agenda estratégica de Zúrich, donde se cuecen las decisiones que cambian el rumbo del fútbol mundial. Es un ‘juego’ donde cada voto cuenta, y el Caribe tiene un peso considerable.
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