¡Klk con la Inteligencia Artificial! La verdad es que esta vaina está cambiando el mundo a una velocidad que nos deja con la boca abierta. Ya no es una promesa lejana, sino una realidad que está reordenando empresas, empleos y hasta el poder económico. Y en este escenario, el presidente de Argentina, Javier Milei, no se ha quedado de brazos cruzados. Su propuesta, que está dando un viaje de qué hablar, busca crear una nueva figura empresarial: las ‘Sociedades Automatizadas’, un concepto bastante ‘chulo’ para el desarrollo tecnológico.
Asegún el panorama global, países como Estados Unidos y China juegan en otra liga, con un viaje de capital, chips y centros de datos que Argentina no tiene. Entonces, la jugada de Milei no es intentar montar una OpenAI de una vez, sino convertir a su país en un imán para proyectos y empresas de IA. Es una estrategia ‘bacana’, buscar un nicho donde Argentina pueda brillar, ofreciendo un terreno fértil con menos obstáculos y un marco legal ‘jevi’ para la inversión tecnológica. No se trata de competir de tú a tú en infraestructura, sino de ser un ‘coro’ atractivo para que la innovación eche raíces.
La idea central se condensa en un proyecto de ley que reforma la Ley General de Sociedades, introduciendo la figura de la Sociedad Automatizada. ¿Qué es esta vaina? Pues es una empresa que opera su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial, sin depender de personal humano para su operación diaria. El nombre debe incluir la expresión ‘Automatizada’ y debe constar en sus estatutos. Imagínate, una empresa operada por robots, ¡eso sí es de avanzada!
Ahora, una pregunta clave que siempre surge con estas tecnologías: ¿quién responde si estos sistemas causan daños? El proyecto de ley lo tiene claro: la Sociedad Automatizada responderá con su propio patrimonio ante terceros. Esto canaliza la responsabilidad a través de la empresa, no del algoritmo como si fuera una persona, manteniendo una lógica conocida en el derecho societario. Sin embargo, el ‘tigueraje’ de probar la cadena de decisiones en un sistema autónomo, con proveedores externos y accionistas, puede ser un lío un viaje de grande.
Además de la responsabilidad, el proyecto contempla una fuerte autonomía estatutaria y límites a la capacidad de los registros para condicionar lo que dice la ley. También abre la puerta a legajos registrales públicos sin información contable o económica detallada, y permite que las relaciones internas de ciertas sociedades se sometan a derecho extranjero. Estas medidas, leídas en conjunto, podrían hacer de Argentina un paraíso para aquellos actores externos que buscan operar con la menor fricción posible, un ‘caldo de cultivo’ para las startups de IA.
Esta apuesta de Milei no solo se queda en el texto de una ley, sino en el impacto real que tenga. ¿Logrará Argentina convertir esta apertura en capacidades propias y que el beneficio se quede en casa, o solo será un marco cómodo para que otros desplieguen tecnología desde fuera y nos dejen con la ‘chercha’? La IA obliga a tomar decisiones, y el tiempo dirá si esta puerta legal será la entrada a la nueva economía o solo un balcón para ver cómo otros marcan el paso. El futuro dirá si esta iniciativa de las ‘Sociedades Automatizadas’ está de lo más bien para la nación.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




