La ‘vaina’ está ‘dura’ en Santiago, mi gente. La situación de una ‘niña abandonada’ con quemaduras de tercer grado, que fue dejada a su suerte cerca del hospital Cabral y Báez, ha dejado a muchos con el ‘corazón arrugao’. Esta pequeña criatura de apenas tres añitos sigue bajo el cuidado intensivo en el Centro Infantil de Quemados Dra. Thelma Rosario (Ceniquem), luchando por su recuperación. Es un ‘palo’ ver cómo hay gente capaz de dejar a un inocente en esas condiciones, generando una mezcla de tristeza e indignación en la comunidad.
Los médicos de Ceniquem, que son unos ‘bacanos’ en lo suyo, reportan que la niña presenta quemaduras que abarcan alrededor del 20% de su superficie corporal. Gracias a Dios, ahora mismo se encuentra estable y bajo monitoreo constante, lo que nos da un poco de ‘esperanza’ en medio de la tragedia. El Ceniquem, siendo un centro de referencia nacional e internacional, especializado en atender a niños con quemaduras de alta complejidad, demuestra la capacidad y dedicación de nuestros profesionales de la salud ante situaciones tan delicadas.
Lo que tiene a las autoridades y a la sociedad con el ‘tigueraje’ en vilo es que, hasta el sol de hoy, ningún familiar se ha dignado aparecer en el centro de salud ni ante las autoridades correspondientes. Es una ‘chercha’ que nadie se haga responsable de un ser tan vulnerable. El Ministerio Público ha ‘prendido la mecha’ con una investigación bien ‘jevi’ para dar con los responsables de este abandono. La ley dominicana es clara y sanciona severamente el abandono de menores, buscando proteger a nuestros infantes de estas atrocidades.
Esta ‘vaina’ no es solo un tema judicial o médico, es un reflejo de realidades sociales que nos ‘afectan un viaje’. ¿Qué lleva a una persona a cometer un acto de tal magnitud? La indolencia, la desesperación o quizás una combinación de factores que necesitan ser abordados de raíz en nuestra sociedad. Es un llamado a la conciencia colectiva para que estemos más ‘pendientes’ de los niños de nuestro entorno, porque la niñez es sagrada y merece toda nuestra protección y ‘cariño’. El abandono infantil deja cicatrices que van mucho más allá de lo físico.
La posible alta médica de la niña está ‘en veremos’, dependiendo de su evolución clínica. Una vez que reciba el alta, la responsabilidad recaerá en CONANI, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia, una institución clave para asegurar el bienestar y los derechos de los niños en situaciones de desamparo. Ellos serán los encargados de buscarle un hogar seguro y brindarle el apoyo psicológico y social que tanto necesita para sanar no solo las heridas físicas, sino también las emocionales, para que esta ‘pequeña guerrera’ pueda tener un futuro mejor.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




