Al caer la medianoche de ayer, se clausuró formalmente la primera legislatura ordinaria del año en el Congreso Nacional, dejándonos con la misma ‘vaina’ de siempre: un paquete de iniciativas importantes que se quedan en el aire. Las reformas Congreso, tan necesarias para el avance del país, volvieron a estancarse, perimiendo o sin lograr el consenso legislativo que el ‘tigueraje’ de la política dominicana a veces complica.
Recordamos que, el pasado 17 de marzo, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, había prometido ‘de una vez’ un empuje conjunto con el Senado y el Poder Ejecutivo para una ‘ola de aprobaciones’. La meta era un ‘coro’ de nueve iniciativas clave que debían salir ‘sí o sí’ antes del 26 de julio.
Dentro de ese ambicioso paquete se contemplaban temas tan diversos como las actualizaciones al Código Civil, la vital Ley de Deportes y Recreación, el sonado Código de Trabajo, la Ley de Salud Mental y hasta la revalorización de inmuebles. ¡Un ‘viaje de’ reformas que prometían meterle mano a muchos aspectos de nuestra sociedad!
Además, se esperaba ver avances en marcos regulatorios de suma importancia: ciberseguridad, un sistema para la búsqueda de personas desaparecidas, la alimentación escolar y un mecanismo de garantías recíprocas para apoyar a nuestras pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, de esa lista prioritaria, solo una ‘piecita’ logró su camino completo y fue remitida al Ejecutivo: la Ley del Sistema de Alerta de Personas Desaparecidas. ¡Una sola, de nueve! ¿Qué pasó ahí?
Entre las piezas que se quedaron ‘engavetadas’, la reforma al Código de Trabajo era la más esperada, y la que más ‘corre-corre’ había generado. Estaba en su fase final, a punto de una segunda lectura en Diputados para enviarla a Consultoría Jurídica. Pero, ¡ay, mi madre!, las diferencias sectoriales volvieron a armar el tranque. El diputado Mélido Mercedes, presidente de la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, ‘aseguró’ el 9 de julio que el estancamiento se debía a una decisión directa del presidente Luis Abinader. Con este cierre, esa reforma tendrá que ser reintroducida a partir del 16 de agosto, habiendo perimido ya dos veces en menos de dos años. ¡Es la ‘vaina’!
La modificación a la Ley 590-16 de la Policía Nacional no corrió con mejor suerte. A pesar de que el Senado le dio ‘pa’lante’ rápido, tras siete meses de estudio –impulsado por la candente discusión sobre la reforma policial y la formación de sus miembros, como ‘confesó’ el presidente del Senado, Ricardo de los Santos–, la iniciativa enviada por el Gobierno en diciembre se ‘quedó chiva’ en la Cámara de Diputados sin ser conocida en primera lectura. Parece que el patrón de promesas rotas se repite, porque el año pasado el Congreso solo aprobó 8 de 24. ¡Imagínense ustedes!
Otras reformas de gran calado, como las modificaciones a la Ley de Seguridad Social, la Ley de Discapacidad, la legislación sobre Libertad de Expresión, la regulación de la inteligencia artificial y el famoso Código de Agua, siguen en la lista de espera. Sobre este último, el presidente Pacheco ‘tiró el pronóstico’ de que podría aprobarse antes del 13 de enero del próximo año. ¡Ojalá sea así, que la gente está ‘esperando a que llueva’ para ver esos cambios!
Ni hablar de la propuesta ‘Déjala ir’, una iniciativa ‘bien chula’ de legisladoras como Kinsberly Taveras para prevenir feminicidios y filicidios, que con un paquete de 10 proyectos buscaba proteger a nuestras mujeres y niños. Aunque inicialmente tuvo el ’empuje’ público de los presidentes de ambas cámaras, lamentablemente no logró avanzar. ¡Otra ‘vaina’ que se nos escapa de las manos!
Y para rematar, las reformas institucionales prometidas por la actual gestión gubernamental desde 2021, relativas a la Ley de Hidrocarburos, la seguridad social y el régimen fiscal, siguen ‘en el aire’, sin concretarse en la agenda parlamentaria. Es como si algunos temas estuvieran en un ‘limbo legislativo’, esperando que alguien les preste atención.
Pero no todo es ‘tranque’ y malas noticias. En contraste con todo lo estancado, el proyecto del nuevo Código Penal sí completó su trámite en las cámaras, tras varias modificaciones. Ahora está en manos del presidente de la República, quien tiene el plazo constitucional de cinco días para promulgarlo u observarlo. Se espera que entre en vigencia a principios de agosto. ¡Esa sí salió, por lo menos!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



