El anhelado reencuentro de las Reinas del Caribe con su gente y su fanaticada en el Campeonato Continental Norceca de Voleibol se convirtió en una verdadera ‘pesadilla’, dejando a muchos dominicanos con un ‘chasco’ que no se esperaban. Lo que comenzó como una fiesta de voleibol con la selección dominicana ganando invicta el Grupo B, barridas contundentes sobre Costa Rica, Cuba y Puerto Rico, terminó en un revés que nadie imaginaba. El público, fiel y ruidoso como siempre, aplaudió cada remate, cada bloqueo, esperando ver a sus reinas en lo alto, como nos tienen acostumbrados.
Sin embargo, la cosa se puso color de hormiga a partir del martes. Las Reinas del Caribe, que venían de un descanso tras asegurar su pase directo a la semifinal, chocaron de frente con el favorito Estados Unidos. Las norteamericanas, clasificadas cuartas en el escalafón mundial, no le dieron tregua, imponiéndose con sets de 25-19, 25-18 y 25-10. Fue un golpe duro, pero muchos pensaban que era algo que podía pasar contra un equipo de esa categoría mundial. La gente seguía con la fe en alto.
Pero el verdadero ‘palo’ llegó el miércoles. En una noche que a muchos les pareció inverosímil, la selección cubana, a la que las dominicanas llevaban once años sin perderle un partido, se desquitó con un contundente 3-0 (26-24, 25-17 y 25-18). Este resultado sorprendió a propios y extraños, dejando a la afición y al propio equipo en un estado de incredulidad. Ver cómo la racha invicta de más de una década se esfumaba así, fue un trago amargo para el sexteto quisqueyano.
El entrenador Marcos Kwiek, visiblemente afectado, no se guardó nada al calificar la derrota como ‘un desastre total’. Según el reporte, admitió que el equipo jugó ‘muy, muy mal’. La situación se complicó aún más con las lesiones. Brayelin Martínez, la principal opción ofensiva del equipo, tuvo que salir del partido por molestias en la espalda baja, y la central Jineiry Martínez sufrió una fuerte colisión que la dejó fuera tras un golpe entre boca y nariz. Estas bajas sensibles, sin duda, afectaron el rendimiento del conjunto.
Kwiek también fue claro al señalar a las jugadoras que entraron de cambio, refiriéndose a que ‘Las que entraron para sustituir tenían que hacer el trabajo y no lo hicieron. Perdimos todos’. Entre las mencionadas estaban la veterana central Cándida Marte, la salidora Flormarie Colón (quien reemplazó a Brayelin) y las acomodadoras Arianna Rodríguez y Camila de la Rosa. Además, la experimentada Niverka Marte, quien ha tenido presentaciones por debajo de su nivel habitual, fue sustituida por las jóvenes.
Desde la grada, Bethania de la Cruz, quien fue durante muchos años una de las mejores rematadoras de esquina del mundo y una figura emblemática para el país, observó el panorama. ‘Qué puedo yo decir…ahora lo importante es olvidar este mal resultado y enfocarse en el próximo partido’, declaró ‘Betty’, cuyo retiro el año pasado, según la noticia, ha dejado un vacío difícil de llenar en el equipo. Su presencia sigue siendo un faro, pero su ausencia en la cancha se siente ‘jevi’.
La inmortal del voleibol Heyda Joaquín, quien estuvo prestando servicios como doctora en Medicina Deportiva en el Norceca y hará lo propio en el Preolímpico, expresó que es momento de ‘una reestructuración’ en el equipo. Ella entiende que no se está viendo el relevo necesario para sustituir a las jugadoras actuales, lo que es una ‘vaina’ a considerar para el futuro del voleibol femenino dominicano. Es vital asegurar la continuidad y el talento para que el nivel no decaiga.
Entre los fieles fanáticos que siguen a las Reinas del Caribe, también hubo reflexión. El abogado Julio Cury, uno de sus más grandes seguidores, compartió una frase para mantener la esperanza: ‘Nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer. Para llegar a la cima hay que rozar el suelo’. El Norceca concluyó con Canadá llevándose el oro, y ahora todas las miradas están puestas en el Preolímpico que arrancará este viernes, donde la República Dominicana, junto a Cuba y Puerto Rico, asumirán, según la noticia, ‘papeles de reparto’. Ojalá nuestras muchachas se recuperen y puedan dar la batalla.
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