Licey al Medio, un pedacito de Santiago que siempre está activo, se ha visto envuelto en un **paro de labores** que ha dejado a un viaje de comercios con las puertas cerradas. El **paro de labores** de 48 horas es una vaina convocada por organizaciones populares que, cansadas de esperar, exigen que las autoridades pongan punto final a una pila de obras que tienen tiempo en el aire. La situación es un pleito de la comunidad por lo que le toca y demuestra el hartazgo de la gente.
Esta ola de protesta, que arrancó el lunes y se extenderá hasta el martes, no es un capricho del momento. Refleja un patrón persistente en nuestra República Dominicana, donde la gente del pueblo a menudo tiene que salir a la calle para que el Gobierno le haga caso con sus necesidades básicas. Licey al Medio, un municipio con una marcada vocación agrícola y cercano a la capital del Cibao, Santiago de los Caballeros, siempre ha sido un centro neurálgico, y sus demandas de infraestructura impactan directamente en la calidad de vida de una población que brega día a día por un mejor porvenir.
Los reclamos son claros y urgentes, ¡y ni hablar de la importancia que tienen! La gente quiere la terminación del hospital municipal, que es una vaina vital para la salud de todos los que residen o visitan la zona, ya que tener un centro médico funcionando a plenitud es un derecho básico. También claman por el suministro permanente de agua potable en comunidades como Canca La Reina y José Antonio Alix, porque, ¿quién vive sin agua en estos tiempos? A esto se suma la reconstrucción del polideportivo, la remodelación del techado del kilómetro 11 de la autopista Duarte, y la construcción de la carretera de Uveral con su cancha. Son proyectos que, de estar listos, cambiarían el coro de ese lugar de una vez, mejorando la cotidianidad y fomentando el desarrollo local.
El paro ha paralizado prácticamente el 80% de las actividades comerciales, desde las tiendas hasta las estaciones de combustibles. Esto, claro, significa menos cuartos entrando para los motoconchistas como José Luis Cabrera, que aunque le duele el bolsillo, apoya la causa con la convicción de que los sacrificios de hoy se traducirán en beneficios futuros para su gente. Y es que el sentir general es que hay que meterle presión a los que están arriba, porque ‘la vaina está dura’ y no se puede seguir esperando soluciones que nunca llegan. La presencia de un amplio dispositivo de seguridad, con policías y militares, asegura que el tigueraje no se desborde, pero el mensaje del pueblo está llegando de lo más claro y fuerte.
Este tipo de movilizaciones en Licey al Medio no solo buscan resolver problemas locales, sino que también envían un mensaje a nivel nacional sobre la importancia de la planificación y la ejecución efectiva de los proyectos públicos. Demuestra que, aunque el país crezca en algunas áreas, las necesidades fundamentales de infraestructura en los municipios y distritos siguen siendo una prioridad que no puede ser ignorada. La falta de cumplimiento gubernamental en estas obras es una historia vieja aquí, pero cada vez que el pueblo se une y protesta, reafirma su poder y su determinación de luchar por un mejor porvenir, mostrando que la voz del pueblo tiene que ser escuchada.
La expectativa ahora está en la respuesta de las autoridades. ¿Será que, después de este paro que ha dejado la economía local en pausa, se ponen las pilas y resuelven el pleito que tanto agobia a la comunidad? Ojalá que sí, porque la gente de Licey al Medio se merece que sus demandas sean escuchadas y, más importante aún, satisfechas con hechos concretos y no solo promesas de campaña. Es tiempo de que las promesas se conviertan en realidades, para que la vida allí sea más chula y sin tanta brega, permitiendo que sus ciudadanos vivan con la dignidad y los servicios básicos que les corresponden.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




