¡Qué vaina más dura! El baloncesto universitario nos ha regalado momentos de ‘chercha’ y emoción, pero lo que hizo Michigan en la Final Four contra Arizona fue una verdadera barrida. Muchos esperaban un partido de ‘candela’, un ‘coro’ cerrado entre dos titanes, pero los Wolverines salieron con una determinación que dejó a todo el mundo con la boca abierta, ganando 91-73. Desde el principio, le dejaron claro a Arizona que ese día no había espacio para sorpresas, el dominio fue absoluto y se sintió la energía desde el primer pitazo.
La victoria no fue solo un triunfo, fue una declaración de intenciones. El pívot Aday Mara se lució con 26 puntos y 9 rebotes, pero el corazón del equipo, sin duda, fue Yaxel Lendeborg. Este ‘tiguerazo’ de primera categoría, All-American, se dobló el tobillo y se lesionó la rodilla de una forma ‘media fea’, pero ¿tú crees que eso lo paró? ¡Qué va! A pesar de todo, se echó 11 puntos en solo 14 minutos. Ese nivel de ‘tigueraje’ y compromiso es lo que separa a los buenos de los grandes, y él ya prometió que estará listo para el lunes contra UConn, demostrando que tiene ese ‘flow’ que no se quiebra con nada.
Esta edición del March Madness ha sido un verdadero espectáculo. Michigan, que ha vapuleado a sus últimos cinco rivales por dos dígitos y ha sido el primer equipo en superar los 90 puntos cinco veces en un solo torneo, ha mostrado una ofensiva demoledora. Y esto es ‘bacano’, porque antes del partido, se hablaba de que ambos equipos tenían las mejores defensas del país y un ‘viaje’ de estrellas con futuro en la NBA. Pero el equipo de Dusty May, según se vio, ya venía ‘curtío’ en la batalla, demostrando que tenían la fórmula para desarticular a cualquier rival que se les pusiera en el camino.
La estrategia contra los Wildcats fue ‘brutalmente efectiva’, una jugada maestra que pocos esperaban. Michigan decidió cerrar la zona pintada y, ‘asegún’ se vio, le dio rienda suelta a Arizona para que tiraran de lejos, sabiendo que no eran su fuerte. La idea era retarlos a buscar el aro, donde el equipo azul ya les esperaba con una defensa férrea. Los Wildcats no pudieron con esa ‘vaina’, fallando en sus intentos y acumulando pérdidas de balón que les pasaron una factura ‘jevi’. Koa Peat, su figura, apenas pudo destacarse, y Jaden Bradley se llenó de faltas de una vez, dejando el partido cuesta arriba.
Ahora se les viene la gran final, un ‘pique’ contra UConn, un equipo que también está dando ‘cátedra’. Para Michigan, esta es una oportunidad ‘chula’ de conseguir su segundo campeonato universitario, reviviendo glorias del pasado, como la época de los famosos Fab Five, que llegaron dos veces a la final a principios de los 90. De hecho, varios miembros de los Fab Five estuvieron presentes en la semifinal, y seguramente vieron en esta nueva camada de Wolverines esa misma chispa, esa misma ‘actitud’ de los años mozos. Será un partido donde el ‘queque’ va a ser apretado, pero con la garra que tienen, todo es posible.
La profundidad del roster de Michigan es impresionante, con figuras como el novato Trey McKenney, que metió cuatro triples y 16 puntos, o Elliot Cadeau, quien superó una alergia para entregar 13 puntos y 10 asistencias. Pese a las lesiones y los sustos, el equipo ha mantenido una cohesión que les permite rendir al máximo nivel. Este es el tipo de ‘coro’ que gusta ver, un grupo de muchachos entregándolo todo en la cancha, con el sueño de levantar el trofeo más codiciado del baloncesto universitario. Así que, ¡prepárense, que el lunes tendremos otra ‘guagua’ de emociones!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



