El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, se dio cita de una vez en la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis, demostrando el compromiso inquebrantable de la Iglesia con la `Salud del Pueblo`. Su visita no fue un simple protocolo, sino un encuentro profundo para palpar de primera mano la tremenda labor que se realiza en este ámbito vital. Es una vaina que se agradece, porque el apoyo a la salud, especialmente para los más necesitados, es algo que nos toca a todos.
Durante su recorrido, Monseñor Morel se hizo acompañar por los profesionales del Dispensario Nuestra Señora de Lourdes, donde pudo ver el viaje de atenciones que se ofrecen. No se trata solo de consulta médica, sino de un enfoque integral que es bien `chulo`, abarcando asistencia médica, acompañamiento humano y esa orientación espiritual que tanto hace falta en estos tiempos. Los psicólogos y psiquiatras que forman parte del equipo son una pieza clave en esta vaina, atendiendo tanto el cuerpo como el alma de la gente que busca ayuda.
Un detalle que nos muestra el nivel de seriedad de esta institución fue el ejercicio transparente de sus finanzas. Sor María Trinidad Ayala, la coordinadora general, le presentó a Monseñor Morel todos los papeles, desde los estados de cuenta hasta la documentación legal. Eso es `bacano`, porque ¿`klk` con la transparencia? ¡Es fundamental! Esto asegura que los recursos se manejen de la forma más pulcra, llegando a quienes más lo necesitan sin que se pierda un solo chele, algo esencial para mantener la confianza de la comunidad.
Esta visita también nos recuerda la profunda raíz histórica que tiene la Iglesia en el sector salud dominicano y en toda la región. Desde los tiempos de la colonia, muchas instituciones hospitalarias nacieron bajo el amparo de órdenes religiosas. El Hospital San Nicolás de Bari en Santo Domingo, considerado el primer hospital del Nuevo Mundo, fue una iniciativa eclesiástica. Y `asegún` los viejos, la Iglesia siempre ha estado ahí dando la mano, siendo un pilar fundamental en la atención sanitaria, una tradición de servicio que se mantiene viva.
En un país donde el acceso a servicios de salud de calidad sigue siendo un desafío para un viaje de gente, el papel de la Pastoral de la Salud es más que vital. No solo es poner un curita donde hay una herida, sino trabajar en una atención holística que dignifique a la persona. La visita del Monseñor Morel fortalece ese `coro` entre la fe y la ciencia, buscando soluciones a los problemas que a veces ni la `guagua` del estado puede resolver sola, demostrando una articulación esencial para el bienestar social.
En definitiva, la jornada del pasado 30 de marzo no fue una más. Fue un espaldarazo a una labor que merece todo el reconocimiento. La Iglesia, a través de la Pastoral de la Salud, sigue siendo un faro de esperanza y un pilar fundamental para un sinnúmero de dominicanos que encuentran en sus programas no solo sanación física, sino también apoyo emocional y espiritual, haciendo una diferencia tangible en sus vidas.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




