¡La vaina del tránsito en República Dominicana está que no se aguanta! Los líderes del transporte, que son gente que vive la calle a diario, han pegado el grito al cielo y están proponiendo un ‘Frente Nacional’ para meterle mano a lo que ya muchos llaman la ‘pandemia vial’. Es una propuesta bacana que busca juntar al Gobierno, las universidades, los medios y la sociedad civil para, de una buena vez, parar esta sangría de muertes en nuestras carreteras. Asegún ellos, ya no hay tiempo para relajo ni para seguir contando muertos mientras se debate si la cosa está grave. ¡Claro que está grave, mi gente!
Esta iniciativa no es de ahora; tiene su raíz en el editorial del Listín Diario que tituló ‘La pandemia vial que nos azota’, comparando la situación en las calles con una crisis sanitaria que ya se nos fue de las manos. Y es que cuando uno ve que ya van más de mil muertos en lo que va de año (¡mil uno para ser exactos!), uno se pregunta: ¿hasta cuándo vamos a seguir en lo mismo? Este es un problema que nos afecta a todos, desde el que anda en su carro, la guagua del concho, la motocicleta o simplemente el peatón que cruza la calle.
El abogado y dirigente sindical Mario Díaz fue uno de los que le dio duro a la situación, diciendo que ya de diagnósticos estamos jartos. Lo que se necesita es acción, y acción de la buena. Él insiste en que no podemos normalizar esta tragedia que se lleva vidas todos los días. La Ley 63-17, que es la Ley de Tránsito, Transporte Terrestre y Seguridad Vial de la República Dominicana, está ahí para ser aplicada, pero parece que a veces se nos olvida. Esta ley, aprobada en 2017, busca modernizar la regulación del transporte y la seguridad vial, incluyendo puntos clave como la educación vial y la fiscalización, algo que hasta el sol de hoy cojea.
Williams Pérez Figuereo, presidente de la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU), es quien propone este ‘Frente Nacional’ como un coro de verdad, no solo de Gobierno, sino multisectorial. Imagínense, sindicatos, empresas, universidades, medios, juntas de vecinos… ¡un viaje de gente que quiere echar pa’lante! Es que la vaina no es solo de la DIGESETT o del INTRANT; la responsabilidad es de todos. Cuando uno ve que Gran Santo Domingo, San Cristóbal y La Altagracia son los puntos rojos del mapa, uno se da cuenta de que la cosa está fea en todos lados.
Más allá de los fríos números, cada fallecido en las vías dominicanas representa una familia rota, sueños truncados y un costo social y económico tremendo para el país. No es solo el dolor de la pérdida; es también el impacto en los servicios de salud, la productividad laboral y la percepción de seguridad ciudadana. La falta de una infraestructura vial adecuada, la permisividad ante infracciones graves y la ausencia de campañas de concienciación realmente efectivas contribuyen a este panorama sombrío. Nos hace falta un cambio de chip, una mentalidad que valore la vida por encima de la prisa o la imprudencia.
Si no le damos mente a esto ahora, los transportistas advierten que la República Dominicana seguirá en el tope de las listas de países con más muertes por accidentes de tránsito a nivel mundial. Ya estamos pasándonos de la raya y la proyección es que, si seguimos así, este año cerraremos con cifras que nos darán vergüenza internacional. Es hora de dejar el ‘tigueraje’ de lado y asumir que la seguridad vial es un asunto serio que requiere el compromiso de cada ciudadano. No podemos permitir que la ‘pandemia vial’ siga llevándose a nuestra gente. La voluntad política y la participación ciudadana son claves para voltear esta tortilla.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




