¡Klk, mi gente! En Pedernales, esa joya de nuestro sur que está cogiendo un ‘impulso jevi’ con el desarrollo turístico, se ha armado una ‘vaina’ legal que tiene a medio mundo en ascuas. La justicia dominicana le ha metido un ‘freno’ provisional a la supuesta orden de desalojo contra el conocido establecimiento ‘El Navío Bar & Seafood’. Esto, después de que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitiera una resolución para la desocupación inmediata del local, alegando que opera en pleno dominio público marítimo-terrestre, o sea, a menos de sesenta metros de la línea de pleamar, sin los permisos vigentes que manda la ley.
El dueño del negocio, Odanis Antonio Grullón Féliz, se ha ido de frente, rechazando de plano las acusaciones. Asegún él, su establecimiento tiene todos sus papeles al día, con patentes e inspecciones emitidas por la Alcaldía local y hasta por las propias autoridades ambientales entre 2019 y 2024. ¡No es relajo! Grullón Féliz ha denunciado lo que él llama un ‘asedio institucional’ coordinado, con la clara intención de sacarlo del medio para despejar la franja costera donde el gobierno central está metiéndole el pie al nuevo y ambicioso proyecto del malecón turístico. Se ve la mano dura del desarrollo, pero a veces se pisotea al más chiquito.
La verdad es que este ‘coro’ legal ha dado más vueltas que un trompo, con dictámenes que te dejan pensando. Primero, la Quinta Sala del Tribunal Superior Administrativo declaró inadmisible un recurso de amparo de la empresa, mandándolos por los canales ordinarios, como quien dice ‘eso no es por ahí’. Pero luego, ¡sorpresa!, el Juzgado de Primera Instancia de Pedernales dictó una ordenanza de referimiento que, de una vez, suspende provisionalmente la ejecución del mentado desalojo material. Parece que en este ‘tigueraje’ legal, al final, el dueño está cogiendo un respiro.
La decisión del tribunal civil de la provincia fronteriza no fue por ‘relajo’. Los jueces determinaron que el acto de intimación que buscaba sacar a El Navío Bar tenía una ‘contradicción insalvable’ que le metía un palo al debido proceso de la defensa. Es decir, que no estaba de lo más bien la forma en que lo estaban haciendo. Esta sentencia es ‘bacana’ porque, por ahora, paraliza cualquier demolición institucional hasta que la jurisdicción contencioso-administrativa, que es la que ve estos líos del Estado, revise el recurso principal y decida si las actuaciones de las entidades gubernamentales están en la chercha o no.
Este caso no es solo la ‘vaina’ de un bar en Pedernales; es un reflejo de los desafíos que enfrentan los pequeños empresarios frente a los grandes proyectos de desarrollo turístico, un viaje de inversiones que busca impulsar nuestra economía, pero que debe ir de la mano con el respeto a los derechos y al debido proceso. La transparencia y la comunicación entre todas las partes son claves para que el crecimiento de Pedernales sea un beneficio para todos, y no solo para unos cuantos. Hay que buscar el equilibrio para que nadie se quede en la cuneta, mientras la ‘guagua’ del progreso sigue su camino. El desenlace de esta situación legal será un precedente importante para el futuro de la inversión y el desarrollo en nuestras costas.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


