La noche del viernes se puso ‘de infarto’ en el béisbol de las Grandes Ligas, y aunque el dominicano Joshua Báez se lució con un tremendo ‘palo’ de dos carreras, sus Cardenales de San Luis terminaron cediendo 7-6 en extrainnings ante unos Filis de Filadelfia que andan ‘prendíos’ con su séptima victoria al hilo. La ‘vainita’ se decidió en la décima entrada, con un triple impulsador de Alec Bohm que dejó a todo el mundo ‘con la boca abierta’.
El batazo de Bohm, un ‘cohetazo’ al jardín central profundo, llegó frente al relevista Gastelum (3-3), y aunque José Fermín hizo su mejor esfuerzo en el jardín central, la bola se le escapó. Esto permitió que Bryce Harper y Edmundo Sosa, que corría por Luis Arraez, anotaran las carreras de la victoria, dejando a los Cardenales con las manos vacías en un ‘juego’ que estuvo más que ‘apretao’.
Asegún el reporte, Gastelum había controlado bien la novena, pero la décima entrada fue otra ‘cosa’, con Arraez y Bohm conectando hits consecutivos. El desempeño de Bohm fue ‘jevi’, con tres inatrapables en el partido, sumándose a la producción de Arraez y Brandon Marsh, quienes también se fueron con tres hits cada uno para los Filis, demostrando que su ofensiva está ‘on fire’.
Pero los Cardenales no se quedaron atrás. Antes de la fatal décima, en la parte alta, lograron anotar su corredor extra gracias a un sencillo productor de José Fermín, esta vez frente a Alex McFarlane (2-1), quien al final se llevó la victoria. La afición de Filadelfia tuvo ‘su chercha’ particular con Jordan Walker, de San Luis, quien fue recibido con una ‘ola’ de abucheos, recordándole su hazaña de arrebatarle el título del Home Run Derby a Kyle Schwarber en su propio estadio en julio.
‘Pa’ que tú veas’, Walker respondió a los abucheos con un jonrón que se fue a las gradas del jardín derecho, dándole a los Cardenales una ventaja de 4-3 en ese momento. Desde el inicio, San Luis se puso por delante con el jonrón de dos carreras de Joshua Báez en la primera entrada, mostrando su ‘tigueraje’. Los Filis no se quedaron ‘dormíos’ y respondieron de una vez en la segunda, con dos dobles consecutivos de Marsh y JT Realmuto que impulsaron carreras y empataron el marcador a dos, dejando claro que nadie quería regalar ‘na’.
Este ‘juego’ es un ejemplo de cómo el béisbol, con sus idas y venidas, mantiene a la gente al filo de la silla. Aunque Joshua Báez dio ‘su palo’ y los Cardenales se fajaron, al final la balanza se inclinó para los Filis. La actuación de los jóvenes peloteros dominicanos sigue siendo un ‘orgullo’ para el patio, demostrando que hay talento de sobra en las ligas grandes.
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