¡Atención, gente del patio! El Hospital Traumatológico de Azua se ha lucido, haciendo historia y de la buena, al realizar por primera vez una Cirugía Cerebral de extirpación de un glioma con el paciente completamente despierto. Esta vaina no es poca cosa, mi gente, y representa un paso de avance gigantesco para la medicina especializada en la región Sur de nuestro país. Es un orgullo ver cómo nuestros profesionales se tiran de lleno a procedimientos de alta complejidad, poniendo a Azua en el mapa de la innovación médica.
Lo que hace esta intervención aún más jevi es el paciente involucrado, Odniel Toribio, quien según la noticia es un profesor políglota. Imagínense ustedes, durante todo el procedimiento, el hombre estaba ahí, interactuando con el tigueraje médico en español, inglés, italiano, francés y hasta ruso. Esto no es solo para el show, no; esto permitió a los especialistas monitorear en tiempo real que las capacidades lingüísticas y cognitivas de Toribio se mantuvieran intactas, asegurando un resultado óptimo más allá de la remoción del tumor.
Este logro trasciende el simple hecho de quitar el tejido afectado. Simboliza una visión clara de la salud pública dominicana, enfocada en la excelencia, la innovación y, lo más importante, en acercar procedimientos especializados de primer nivel a la población de la región Sur. Antes, quizás un paciente con esta condición tenía que hacer un viaje largo o buscar opciones fuera del país, pero ahora, el Hospital de Azua demuestra que la calidad y la vanguardia están aquí mismo, en nuestro patio.
La complejidad de una cirugía con el paciente ‘despierto’ es de otro nivel. Los neurocirujanos, anestesiólogos y especialistas en neuromonitoreo fisiológico trabajan como un coro bien afinado, evaluando constantemente las respuestas del paciente. Esto permite mapear áreas críticas del cerebro y proteger funciones vitales como el habla, el movimiento o la comprensión, minimizando los riesgos y maximizando la preservación de la calidad de vida. Es una muestra del talento y la preparación de nuestro personal médico.
Detrás de este hito, hay un equipo multidisciplinario que se botó. Los neurocirujanos Dr. Manuel Encarnación Ramírez, Dra. Rossi Barrientos y Dra. Esther Ogando, junto a las anestesiólogas Dra. Estrella y Dra. Escaño, y el especialista en neuromonitoreo fisiológico, Dr. Julio Nolasco, son los cerebros detrás de esta proeza. Su compromiso y coordinación impecable fueron claves para que todo saliera de lo más bien, demostrando que cuando el tigueraje se junta con el propósito correcto, ¡los resultados son espectaculares!
Este suceso reafirma el compromiso del Hospital Traumatológico de Azua con el fortalecimiento continuo de los servicios de salud. No es solo una operación, es una declaración de intenciones: apostar por técnicas de vanguardia y formar equipos capaces de enfrentar los desafíos más grandes de la medicina contemporánea. Esto es un orgullo para el Sur y un mensaje claro de que la salud de calidad está al alcance de nuestra gente. ¡Qué bacano que tengamos este nivel de profesionales en casa!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



