La provincia de Barahona está lidiando con un serio problema de salud pública, y es que la sarna anda haciendo de las suyas. Según un reporte, el 30% de las consultas en la unidad del Suroeste del Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel (IDCP), que dirige el doctor Polibio Batista Matos, corresponden a esta condición de la piel. Esta situación ha levantado las alarmas y puesto el foco sobre las condiciones que la propician.
El médico veterinario Jhonny Herrera, con 34 años de experiencia en la vaina de la medicina animal y que, según la noticia, ofrece servicios desde 1992, ha sido claro en señalar que los casos de Sarna en Barahona no deben atribuirse de una vez solo al contacto con perros y gatos. Para Herrera, la cosa va más allá: la falta de higiene personal, las condiciones de hacinamiento y un manejo que no es el adecuado de animales con enfermedades de la piel son los verdaderos detonantes que estamos viendo en el patio. Esto, sin duda, nos pone a pensar en cómo andamos manejando la salud en nuestros hogares y comunidades.
Herrera, que según la noticia fue testigo de programas preventivos como la vacunación antirrábica en sus 29 años en Salud Pública, también advierte sobre un ‘tigueraje’ muy dañino: el intrusismo profesional. Hay un viaje de gente por ahí que, sin la preparación debida, se la da de especialista y receta vainas para los animales. Esta práctica de automedicar a las mascotas o aplicar tratamientos comprados sin un diagnóstico veterinario ‘bacano’ solo logra una mejoría aparente, pero la enfermedad vuelve a joder y hasta puede causar daños irreversibles, tanto para el animal como, potencialmente, para los humanos.
Este escenario en Barahona no es un caso aislado de la noche a la mañana; la sarna es una condición parasitaria de la piel que, cuando no se controla, puede propagarse con suma facilidad, especialmente en ambientes donde la higiene es precaria y el espacio es limitado. La gente a menudo subestima la seriedad de estas afecciones en los animales, sin entender que la conexión entre la salud animal y la humana es más estrecha de lo que parece. Es fundamental salir del desconocimiento y tomar cartas en el asunto.
Para el doctor Herrera, la clave está en la prevención y la educación. Es imperativo fortalecer los programas educativos para que la gente de verdad sepa cómo cuidar a sus mascotas, la importancia de mantener la higiene en casa y, sobre todo, acudir a profesionales cualificados cuando los animales presentan problemas de salud. No podemos seguir con la chercha de improvisar tratamientos que, al final del día, complican más la situación y pueden poner en riesgo a toda la familia.
La situación en Barahona es un llamado de atención para toda la comunidad. Es hora de asumir la responsabilidad que nos toca, tanto en el cuidado personal como en el de nuestros animales. La inversión en educación y en el acceso a servicios veterinarios profesionales es la mejor jugada para cortar de raíz estas enfermedades y asegurar un bienestar colectivo, que es lo que buscamos todos en este país. ¡A ponerse para esto!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




