¡Ay, mi gente! La situación con los feminicidios en nuestro patio está que corta, y eso es una vaina que nos tiene a todos con el corazón en la mano. Por eso, que la jueza Nancy Salcedo Fernández, de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), levante la voz ante el aumento desmedido de estos casos y de la violencia de género, tanto aquí en República Dominicana como en la región, es un paso que se valora y que nos da esperanza. Ella misma ha reafirmado el compromiso de nuestros tribunales de dar respuestas efectivas, siempre dentro del marco del Estado de derecho y las garantías constitucionales, porque la justicia, klk, tiene que funcionar para todos.
La magistrada Salcedo, durante un evento sobre paridad de género en las altas cortes, enfatizó que la perspectiva de género no es un relajo ni una ventaja para una de las partes. ¡Qué va! Es una herramienta fundamental que tenemos para identificar y corregir esas desigualdades históricas y los estereotipos que, sin darnos cuenta, han afectado el acceso a la justicia de nuestras mujeres. Imagínense ustedes, que por años se han arrastrado perjuicios y creencias viejas que no dejaban que la balanza se inclinara hacia la verdad. Es hora de cambiar esa chercha de una vez.
Ahora bien, la jueza Salcedo dejó claro que aplicar esta perspectiva no significa darle la razón a uno porque sí; hay que hacerlo con apego a la objetividad, la imparcialidad y el debido proceso. Esto es crucial, porque el objetivo es fortalecer la justicia y proteger, de verdad, los derechos de todos los involucrados en un proceso judicial. Así es que se construye un sistema bacano, donde nadie se sienta que se le está atropellando, y donde la verdad sea la que impere, sin importar si eres hombre o mujer, rico o pobre, blanco o indio.
El incremento de los feminicidios nos obliga a mirarnos en el espejo como sociedad, a ver qué estamos haciendo mal y qué podemos mejorar. La justicia, con el liderazgo de la SCJ, tiene un rol estelar en este dilema. No es solo un tema de leyes y tribunales, es una cuestión cultural, de cómo nos criamos, de cómo vemos a la mujer. Por eso, estos esfuerzos judiciales buscan fortalecer los mecanismos para una respuesta oportuna y sensible, que atienda a las víctimas con la seriedad que se merecen, y que el tigueraje de la violencia no se salga con la suya.
Desde el Poder Judicial, se está haciendo un viaje de trabajo para integrar la igualdad de género en todas sus áreas: desde cómo planifican, cómo gastan el presupuesto, la formación de sus empleados, hasta la comunicación y los servicios que ofrecen. Esto demuestra que hay una visión institucional que entiende que la vaina no es de uno solo, sino de todos. Es una responsabilidad compartida para construir una República Dominicana más justa, donde la discriminación sea solo un mal recuerdo. ¡Eso sí que es jevi!
Estos encuentros regionales de magistradas son un chulo, porque permiten que juezas de diferentes países compartan experiencias y busquen soluciones en conjunto. El intercambio de ideas y la armonización de criterios a nivel latinoamericano y caribeño son clave para que la justicia en nuestra región esté de lo más bien, y para que la protección de los derechos de la mujer no sea solo un discurso, sino una realidad palpable en cada decisión judicial. Así, el mensaje es claro: ¡la violencia de género no tiene espacio en este país!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




