Una situación ‘jocosa’ pero a la vez con un nivel de seriedad que no es ‘relajo’ se ha armado en el país. Imagínense ustedes, que un ‘coro’ de padres y madres de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) se tiró a la calle para defender al doctor Ernesto Fadul. La vaina es seria: la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) le ha puesto una camisa de fuerza a la donación de suplementos y medicamentos que, según estos padres, son vitales en los tratamientos TEA de sus muchachos. Esta medida ha generado un tremendo revuelo y una preocupación que no es ‘chula’ para las familias que buscan lo mejor para sus hijos.
El grito de estos padres, que se manifestaron frente al consultorio del galeno, es un ‘lloriqueo’ por la continuidad de estos apoyos terapéuticos. Para ellos, estos suplementos no son un ‘gustico’, sino una parte integral del manejo diario de la condición de sus niños. El Trastorno del Espectro Autista, como ustedes saben, es una condición compleja del neurodesarrollo que afecta la comunicación social y el comportamiento. En República Dominicana, el diagnóstico y acceso a terapias adecuadas sigue siendo un desafío tremendo, y muchos padres recurren a tratamientos complementarios buscando mejoras en la calidad de vida de sus hijos.
La postura de la DIGEMAPS, aunque enfocada en la regulación y seguridad de productos sanitarios, ha ‘prendido la mecha’ de la controversia. Si bien es cierto que todo medicamento o suplemento debe pasar por un proceso riguroso de aprobación para garantizar su eficacia y seguridad, la realidad es que el camino para tratamientos específicos del TEA a menudo es largo y costoso, y en ocasiones, los padres exploran opciones que encuentran efectivas, aunque no estén protocolizadas por completo. La prohibición, sin una alternativa clara o un diálogo abierto, deja a estas familias en un ‘calle sin salida’, sintiendo que les quitan un salvavidas.
El doctor Fadul, conocido por su cercanía con la gente y su particular estilo, ha sido una figura clave para muchas de estas familias. Su método, o al menos los suplementos que él maneja, han generado testimonios positivos entre sus pacientes, lo que explica el apoyo masivo. Esta situación pone en el tapete la necesidad de que las autoridades de Salud Pública entiendan la ‘particularidad’ de la situación del TEA y busquen soluciones que no ‘estrangulen’ el acceso a tratamientos que, aún en el marco de la complementariedad, resultan ser un alivio para muchos. No se trata solo de una cuestión legal, sino de un asunto humanitario y de salud pública que merece una mirada ‘diferente’.
Es importante destacar que, en muchos países, existe un debate continuo sobre la validez y la regulación de terapias complementarias para el TEA. Mientras la ciencia avanza, las familias buscan desesperadamente cualquier herramienta que pueda mejorar la vida de sus hijos. Este conflicto entre la regulación estatal y la demanda de los ciudadanos es un ‘relajo de patilla’, pero también una oportunidad para sentarse a dialogar. Las autoridades podrían considerar la creación de mesas de trabajo multidisciplinarias donde expertos, padres y reguladores encuentren un punto medio, asegurando la seguridad sin cortar de ‘una vez’ el acceso a lo que para muchos es una esperanza. Porque al final del día, lo que todos queremos es que nuestros muchachos con TEA puedan desarrollarse lo mejor posible en este ‘país tan chulo’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




