¡Klk mi gente! Otra Semana Santa que se nos va, y aunque el país se armó de un coro increíble para disfrutar de sus playas y campos, lamentablemente, la vaina dejó un saldo provisional que nos pone a pensar. Según el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), hasta el domingo en la mañanita, contábamos con 18 personas fallecidas, un número que nos recuerda lo frágil que puede ser la alegría cuando no andamos con el cuidado del caso. Este Saldo Vial provisional, sumado a los 163 accidentes de tránsito y las 411 personas intoxicadas, nos pinta un panorama agridulce de estas fiestas patrias.
El operativo ‘Conciencia por la Vida’ del COE, que lidera el bacano de Juan Manuel Méndez, estuvo activo de lo más bien, pero los motores siguen siendo un dolor de cabeza crónico en el patio. De los 77 accidentes reportados solo el sábado, un viaje de 59 involucraron motocicletas, un dato que no sorprende a nadie que ande por aquí. Y es que el tigueraje muchas veces anda sin casco o haciendo piruetas, lo que aumenta un montón el riesgo. Es una chercha que año tras año intentan controlar, pero la gente dique que no aprende.
Imagínense, de miércoles a viernes, un viaje de 891,601 vehículos cruzaron los peajes, y las autoridades estiman que unos siete millones de personas se movieron hacia el interior. ¡Una barbaridad de gente! Esto, claro, provocó unos tapones que ni te cuento, especialmente en la carretera Sánchez, esa que va para el sur y que necesita con urgencia su ampliación a cuatro carriles para que el flujo de guaguas y carros sea de lo más jevi. Pero nada, la vaina sigue en planes y sin presupuesto a la vista, ¿tú sabes?
Y como si los accidentes no fueran suficiente, el clima también hizo de las suyas. La crecida del río Nizao en Rancho Arriba, San José de Ocoa, arrastró varios vehículos, aunque gracias a Dios la gente se salvó. El COE ya había metido la alerta de crecidas y lluvias, pero uno sabe cómo es la cosa aquí, que la gente a veces se arriesga de una vez. Doce comunidades se quedaron incomunicadas por las precipitaciones, mostrando que la naturaleza también puede poner el país de cabeza en un dos por tres.
Asegún los números, la cifra de fallecidos de este año, aunque lamentable, fue un poquito menor que la del Domingo de Resurrección del 2025, cuando se registraron 23. El año pasado, la Semana Mayor dejó 32 muertos en total. Esto nos hace pensar si las campañas de prevención están calando un poco más o si simplemente tuvimos un poquito más de suerte. Lo cierto es que, con la cantidad de gente moviéndose, la misión de garantizar la seguridad es un reto grandísimo para el Gobierno y las instituciones.
Al final del día, Semana Santa es para compartir en familia, relajarse y disfrutar de lo nuestro, pero no podemos olvidar que la responsabilidad es de todos. Desde los que manejan con prudencia hasta los que respetan las señales y las advertencias. Ojalá el año que viene el balance sea mucho más chulo y que las ‘vainas’ tristes se queden en el pasado. Es una llamada de atención para que cada dominicano ponga de su parte y no sigamos sumando estadísticas dolorosas.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




