¡Klk con esta vaina de los accidentes! La comunidad de Maimón, con ese espíritu de lucha que nos caracteriza, se armó de valor y fe para celebrar una vigilia que buscaba ponerle un punto final a la racha de tragedias en la carretera Puerto Plata-Santiago. No es un secreto que esa vía se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, dejando un viaje de familias en luto. Comunitarios, líderes religiosos, activistas sociales, autoridades locales y dirigentes políticos se juntaron, hombro con hombro, para elevar sus plegarias y, al mismo tiempo, mandar un mensaje claro a todo el mundo sobre la urgencia de la seguridad vial. Era un coro de gente buena, con la misma visión, pidiendo un alto a tanto derramamiento de sangre.
Esta carretera no es una vía cualquiera; es el pulmón que conecta dos de las provincias más importantes del Cibao, un eje vital para el turismo, el comercio y la vida diaria de miles de dominicanos. El constante flujo de vehículos, desde ‘guaguas’ de pasajeros hasta camiones de carga pesada y vehículos ligeros, sumado a las imprudencias y, hay que decirlo, a la falta de atención de algunos al volante, ha provocado que los accidentes sean una constante alarmante. Hemos visto un sinnúmero de historias tristes, muchas de ellas con desenlaces fatales que han dejado un vacío irreparable en el corazón de nuestra gente. Ya la situación se puso bacana de lo mala que está, y la gente de Maimón dijo ‘¡Ya basta!’ a esa vaina.
La cruda realidad es que República Dominicana figura entre los países con las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más altas de la región, una estadística que nos debe dar vergüenza ajena. Más allá de la imprudencia del conductor, que sin duda juega un papel importante, las condiciones de la infraestructura vial, la señalización deficiente, la escasa iluminación en ciertos tramos y la falta de vigilancia efectiva por parte de las autoridades competentes, como la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) y el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), son factores que contribuyen a este panorama sombrío. El ‘tigueraje’ de pasar un semáforo en rojo o exceder los límites de velocidad, sin que haya consecuencias, se ha vuelto parte del día a día de muchos, una vaina que hay que corregir ‘de una vez’.
Durante la vigilia, no solo se elevó la voz, sino que también se lograron compromisos concretos. Las autoridades presentes, viéndose presionadas por el sentir de la comunidad, acordaron reforzar la señalización en los puntos más calientes de la vía. Además, prometieron la instalación de semáforos donde se necesite y de reductores de velocidad, para que la gente coja su cochecito con más calma. Estas medidas, aunque parezcan básicas, son fundamentales para mejorar la seguridad y darle un pare a la chercha de alta velocidad y las imprudencias que tanto nos están costando. La comunidad, organizada y unida, demostró que su reclamo es legítimo y que está dispuesta a batallar por la vida.
Este movimiento de Maimón no es solo un evento aislado; es un llamado a la conciencia nacional. Es la prueba de que cuando el pueblo se une y exige, las cosas pueden cambiar. La meta es clara: fomentar una cultura de prevención y de conducción segura, donde cada quien se haga responsable de sus actos al volante. Es fundamental que las campañas de educación vial se intensifiquen y que la aplicación de la ley sea más rigurosa, para que el respeto a las normas no sea una opción, sino una obligación. Solo así podremos reducir los siniestros viales y asegurarnos de que el trayecto entre Puerto Plata y Santiago sea un camino de desarrollo y no de desgracias, ¡porque la vida es lo más chulo que tenemos!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




