El Teatro La Fiesta del hotel Jaragua fue testigo de una noche que quedará pa’ la historia, mi gente. La emblemática agrupación colombiana, Grupo Niche, se lució como los grandes en Santo Domingo, abriendo su gira “Niche Disco Tour” con una presentación que, sin duda, dejó a todo el mundo con la boca abierta y los pies adoloridos de tanto bailar. Los salseros de corazón sabemos lo que significa ver a estos monstruos en tarima, y te digo, ¡ellos no defraudan!
Desde que la noticia del concierto se regó por el patio, el tigueraje salsero estaba vuelto loco. Y es que cuando uno habla de Grupo Niche, no está hablando de cualquier coro, ¡no señor! Se está refiriendo a una institución de la salsa, a esos maestros que han puesto a gozar a generaciones completas con letras profundas y ritmos contagiosos. La calidad musical, vocal y coreográfica que desbordaron esa noche impactó de una vez al público dominicano, que no se quedó callao ni un segundo, coreando cada uno de esos palos que ya son himnos.
Este concierto no fue solo un evento; fue un junte de culturas, un abrazo musical entre Colombia y nuestra querida Quisqueya. La República Dominicana, conocida mundialmente como la cuna del merengue y la bachata, tiene también una pasión desbordante por la salsa. Desde los tiempos de oro de la Fania All-Stars hasta las nuevas generaciones, la salsa ha echado raíces profundas aquí. Por eso, que Grupo Niche eligiera Santo Domingo para arrancar su “Niche Disco Tour” es un honor tremendo, un reconocimiento a nuestro público salsero que siempre está ahí, firme como un palo de coco.
El Teatro La Fiesta, por su parte, es un escenario de lujo, un lugar que ha sido testigo de los conciertos más bacanos y eventos de alto calibre que han llegado al país. Ver a la gente llenando cada silla, vibrando con cada nota, demuestra que cuando la música es buena, la conexión es automática. Los asistentes permanecieron hasta la última canción, disfrutando de un repertorio que fue un verdadero viaje por la historia de la orquesta, desde los clásicos que te tocan el alma hasta esos temas más recientes que te ponen a mover el esqueleto.
La alineación vocal de Grupo Niche, con Alejandro Íñigo, Fito Echeverría, Álex Torres y Luis Araque, demostró una solidez que da gusto escuchar. Cada uno, con su estilo, se adueñó del escenario, llevando el legado de Jairo Varela –ese genio fundador que nos dejó pero cuyo espíritu vive en cada acorde– a otro nivel. Es de lo más chulo ver cómo una agrupación logra mantener su esencia y su nivel de excelencia a través de los años, adaptándose sin perder esa chispa que los hace únicos.
La noche empezó con la chercha a cargo del DJ Sazotiando con Efre, calentando los motores y poniendo el ambiente ready para lo que venía. Pero la sorpresa gorda de la noche llegó con la participación de nuestro salsero dominicano de pura sepa, Michel el Buenón. Su breve pero contundente actuación le dio ese toque criollo que siempre se agradece. También estuvo presente el joven talento venezolano Jhon Salgado, quien se fajó interpretando temas como “Fabricando fantasías”, “La mejor versión de mí” y “Bastaría”, demostrando que la salsa tiene cuerda pa’ rato con las nuevas generaciones.
La orquesta, que se subió a escena a eso de las 12:30 de la madrugada, no le bajó un chin a la intensidad. Sonaron temas que nos erizan la piel como “Algo que se queda”, “Nuestro sueño”, “Cómo podré disimular”, “Sin sentimientos”, “Gotas de lluvia” y “La cárcel”. Cada canción era un coro multitudinario, un solo corazón latiendo al ritmo de la salsa. Y la verdad, es que esa conexión es lo que hace que un concierto de Niche sea una experiencia inolvidable.
Después de dos horas de pura energía y sentimiento, los colombianos se despidieron del público dominicano dejando un sabor dulce, con ese agridulce de que uno siempre quiere más. Cerraron con broche de oro, con éxitos que son obligatorios en cualquier fiesta que se respete: “Se pareció tanto”, un “Medley 3” que fue un regalo para los oídos, “Mi hijo y yo”, “Un día después”, “Buenaventura y Caney” y, por supuesto, el icónico “Cali Pachanguero”. La gente estaba de lo más emocionada, coreando a todo pulmón hasta el último “¡Cali, pachanguero!”.
Durante la velada, hubo un momento de reflexión cuando los cantantes expresaron su pesar por el fallecimiento del salsero boricua Willie Colón. Eso demuestra la hermandad que existe en el mundo de la salsa, donde la música trasciende fronteras y los artistas comparten el mismo sentimiento de pérdida ante la partida de una leyenda. Es un detalle que, sin duda, tocó el corazón de los presentes.
En fin, lo de Grupo Niche en Santo Domingo fue más que un concierto; fue una celebración de la salsa, de la amistad entre pueblos y de la alegría de vivir. Fue una noche que reafirma por qué esta agrupación sigue siendo un referente mundial y por qué el público dominicano es uno de los más entregados y apasionados que existen. Ya estamos esperando que vuelvan, porque eventos así, ¡siempre son bienvenidos en nuestro patio!
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