¡Mire qué ‘vaina’ nos trae Suecia! Este país nórdico, líder en tecnología, ahora se vira y nos sale con que va a dejar a un lado las pantallas en las escuelas para volver al lápiz y el papel. La gente está de lo más sorprendida, ¿quién se iba a imaginar que un país tan avanzado apueste por la educación tradicional? El gobierno sueco busca revertir una caída en los niveles de alfabetización, que según ellos, ha ido de la mano con el uso excesivo de dispositivos digitales.
Esta decisión choca con su historial reciente. Hace solo unos años, en la década de 2010, las laptops eran un ‘must’ en las aulas suecas, y para 2015, casi todos los alumnos tenían acceso a un dispositivo personal. Incluso, en 2019, la educación inicial ya tenía las tabletas como parte obligatoria del currículo. La idea era simple: preparar a los niños, de una vez, para un futuro eminentemente digital. Pero el nuevo gobierno ha cambiado el paso, promoviendo el lema ‘från skärm till pärm’ (‘De la pantalla a la carpeta’), con el objetivo claro de potenciar la concentración y las habilidades básicas mediante métodos más analógicos.
Los defensores de esta vuelta al pasado son claros. Joar Forsell, portavoz de educación del Partido Liberal, subraya que menos pantallas significan mejor concentración. La neurocientífica Sissela Nutley del Instituto Karolinska refuerza esta postura, alertando sobre la distracción que las pantallas generan y cómo la lectura en dispositivos digitales puede dificultar el procesamiento de información, incluso afectando el desarrollo cerebral de los más pequeños. Es que el ‘tigueraje’ se distrae fácil viendo qué hace el compañero, en vez de fijarse en la clase.
El trasfondo de esta medida es alarmante: los resultados de Suecia en las pruebas PISA han caído ‘pal suelo’. Tras ser una ‘estrella’ en educación, vieron sus puntuaciones desplomarse en 2012 y otra vez en 2022, especialmente en lectura y matemáticas. Hoy, casi una cuarta parte de sus estudiantes de 15 y 16 años no alcanzan un nivel básico de comprensión lectora. Un informe de la OCDE de este año identificó que, aunque el acceso a herramientas digitales puede ser beneficioso, la alta prevalencia de distracciones digitales en las aulas suecas correlacionaba con peores resultados en matemáticas.
Sin embargo, la medida ha generado un ‘coro’ de críticas, sobre todo desde el sector tecnológico. Jannie Jeppesen, directora ejecutiva de Swedish Edtech Industry, advierte que esta movida podría dejar a los estudiantes sin las habilidades digitales esenciales para el mercado laboral moderno, donde se estima que el 90% de los empleos requerirán competencias digitales. Además, la reputación de Suecia como ‘fábrica de unicornios’ tecnológicos (empresas de mil millones de dólares como Spotify) podría verse comprometida si no se forma una fuerza laboral adaptada a la era digital y la Inteligencia Artificial.
La preocupación por la ‘brecha digital’ también está presente. La profesora Linnéa Stenliden de la Universidad de Linköping plantea que, al posponer la enseñanza de IA, los niños de familias con más recursos, que tienen acceso a tecnología en casa, obtendrían una ventaja, ampliando las desigualdades. Para Jeppesen, la postura del gobierno, aunque suene ‘bacana’, podría ser populista y desviar la atención de problemas fundamentales como la distribución desigual de recursos y la calidad docente. Al final del día, esta ‘chercha’ sueca nos deja pensando en el balance ideal entre tradición y modernidad en la educación.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




