¡Klk, mi gente! Con el corazón un poco arrugado, la República Dominicana despide a uno de sus hijos adoptivos más insignes, Román Ramos Uría, el visionario detrás del emporio Grupo Ramos, que nos dejó este 5 de agosto de 2026. Su partida marca el final de una era, pero su legado, ese sí, está firme como una mata de coco en su puesto. Don Román no solo fundó La Sirena, Súper Pola y Aprezio, sino que, según la noticia, transformó la forma en que los dominicanos echábamos el pie al comprar, dejando una huella imborrable en nuestra Economía Nacional.
La historia de Román Ramos es de esas que te calientan el alma, un verdadero cuento de superación. Apenas un jovencito de 17 años, llegó a nuestra Quisqueya en 1959 desde Pola de Allande, Asturias, España, con un contrato de trabajo bajo el brazo. Imagínense esa ‘vaina’: llegar a un país nuevo, con la frente en alto y ganas de fajarse. Después de unos años en M. González y Compañía, en 1963 se le presentó la oportunidad de hacerse cargo de La Sirena, que en ese entonces no era más que una tiendecita de tejidos, sin el ‘tigueraje’ que hoy conocemos.
En medio del avispero de la Guerra de Abril de 1965, un momento de lo más incierto para el país, Don Román, con un socio y una inversión de 50 mil pesos, se metió de cabeza en esa ‘chercha’ que era La Sirena. Una tiendita de apenas 300 metros cuadrados y menos de diez empleados. Pero con el ‘tesón’ y la visión de este señor, de una vez se puso a cambiar el juego. Fue un atrevimiento de los buenos, un ‘bacano’ que no le temió al futuro, y que desde esa esquinita empezó a sembrar lo que hoy es un roble.
El hombre se las ingenió para traer innovaciones que eran un ‘viaje de’ adelanto para la época en el comercio dominicano. ¡Oigan esto! Introdujo el autoservicio, el horario corrido y la venta a precios fijos y bajitos. La Sirena, de vender solo telas, se convirtió en una tienda por departamentos completísima. Era un ‘jevi’ ver cómo la gente se acostumbraba a la comodidad y a la variedad, algo que antes no se veía por aquí, cambiando de forma drástica la experiencia de compra de un ‘coro’ de generaciones.
El crecimiento no se detuvo ahí, ni por los centros. En 1979, la familia Ramos le dio otra vuelta a la tuerca y transformó el Supermercado García en Súper Pola, expandiendo su influencia en el mercado de alimentos. Luego, en 1985, abrieron una nueva Sirena en Santiago, en la emblemática calle Del Sol, demostrando que su visión iba más allá de la capital. Este empuje llevó a que en 1999 todas las empresas familiares se unieran formalmente bajo el estandarte de Grupo Ramos, consolidando un imperio comercial que ya era imparable.
La década de 2000 fue de pura candela para el grupo. En 2006, la empresa adquirió cinco establecimientos más, aumentando su presencia de forma brutal. Y no se quedaron quietos, ¡qué va! En 2011, se metieron en el negocio inmobiliario con Multiplaza Higüey, y en 2012 lanzaron Aprezio, un formato diseñado para llegar a los barrios y comunidades, esos ‘coros’ donde la gente compra a diario y con un presupuesto más ajustado. Según decía Don Román, la idea era acercarse al consumidor, no solo al que hacía la compra grande quincenal, un ‘chulo’ de concepto que demostraba su cercanía con la gente.
El impacto de este empresario se puede medir también en los miles y miles de empleos que generó. De empezar con apenas ocho trabajadores en La Sirena, Grupo Ramos llegó a tener 1,017 empleados en 1999, 6,264 en 2006, y ¡más de 10,135 colaboradores distribuidos en 36 tiendas y diez provincias para 2012! Según lo que contó en una entrevista en 2013, el ‘trabajo, el tesón, la persistencia y la inquietud’ fueron las claves de ese crecimiento. Para él, abrir nuevas tiendas significaba más oportunidades, y la relación con sus empleados, una de sus grandes satisfacciones, un verdadero ejemplo de buen ‘tigueraje’.
El carácter familiar del Grupo Ramos fue esencial en su desarrollo. Don Román fajó junto a su esposa, sus cinco hijos y otros parientes, transformando esa pequeña tienda en el gigante que es hoy. Aunque la administración ejecutiva pasó a las nuevas generaciones, él se mantuvo como presidente del Consejo de Directores, asegurando que la ‘vaina’ siguiera su curso, siempre con una visión de expansión y profesionalización. Para marzo de 2026, la empresa reportaba más de 8,400 empleos directos y unos 15,000 indirectos, dejando claro que el legado de Román Ramos sigue generando riquezas y oportunidades para el país.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




