¡Qué jevi que nuestro sistema de salud pública se esté poniendo las pilas! El doctor Julio Landrón, director del Servicio Nacional de Salud (SNS), no es de los que se quedan sentados en la oficina. Se ha tirado a la calle, como se dice aquí en el patio, para hacer visitas sorpresa a hospitales de Santo Domingo Norte, Monte Plata y Sánchez. Su misión es clara: reafirmar que el compromiso institucional con una Salud Digna para toda la población dominicana es una prioridad innegociable. No es solo fortalecer la Red Pública, sino garantizar servicios que sean oportunos, humanizados y que, sobre todo, respeten a cada dominicano, sin importar dónde viva o su condición social.
Este esfuerzo del SNS es fundamental para que nuestro país siga avanzando. Durante años, hemos visto cómo la gente se queja de las deficiencias, del trato o de la falta de recursos. Por eso, este tipo de acciones, donde el director se mezcla con la gente, escucha al personal y supervisa los proyectos in situ, es un paso bacano hacia la transparencia y la mejora continua. Es una señal de que no solo se habla bonito en los discursos, sino que hay un interés genuino en que las cosas funcionen de verdad para el tigueraje.
La jornada del doctor Landrón arrancó con fuerza en el Hospital Municipal La Victoria, en Santo Domingo Norte. Este centro, vital para la comunidad, está en pleno remozamiento. Allí, el director del SNS sostuvo un encuentro directo con los contratistas, poniendo el ojo y la lupa en cada detalle. La meta es clara y no hay vuelta atrás: el hospital debe ser entregado formalmente en marzo de este año. ¿Para qué? Para que, de una vez y por todas, se pueda proceder con el equipamiento y, si todo sigue de lo más bien, su inauguración esté pautada para abril. “Pronto vamos a tener un hospital nuevo”, expresó Landrón, agradeciendo al personal que, pese a las incomodidades de una obra en proceso, siguen dando el servicio con una entrega digna de admiración. Esa gente sí que echa pa’lante, ¡señores!
La visión detrás de estos remozamientos no es solo cosmética. Se trata de modernizar infraestructuras que, en muchos casos, llevaban años esperando una manita de gato o, mejor dicho, una transformación completa. Un hospital nuevo y bien equipado no solo mejora la capacidad de atención, sino que eleva la moral del personal y la confianza de la gente en el sistema. Es un centro de salud chulo que promete ser un verdadero alivio para las familias de La Victoria, que hasta ahora han tenido que ingeniárselas para recibir atención médica de calidad.
La segunda parada del recorrido fue en el Hospital de la Hacienda Estrella. Aquí, el director Landrón fue recibido por el alcalde Miguel Antonio Saviñón, la doctora María Arias Reyes (directora del centro) y Guillermo García, coordinador de la Presidencia en La Victoria. Fue un verdadero coro de gente comprometida, donde el funcionario no dudó en escuchar las inquietudes que le planteaban tanto el personal médico como las autoridades locales. Los temas principales giraron en torno al fortalecimiento del recurso humano y la optimización de los servicios. Es que asegún la gente, no hay nada como tener a los tuyos trabajando cerca y con las mejores condiciones.
En ese escenario, Landrón fue enfático al recalcar la importancia de garantizar estabilidad laboral al personal de salud de la comunidad. Y ojo a esto: aseguró que las nuevas plazas que se habiliten serán ocupadas prioritariamente por profesionales residentes en la zona. Esta política de arraigo es más que un simple detalle; es una estrategia inteligente para fortalecer la atención local, fomentando que los médicos y enfermeras se queden en sus comunidades, sirviendo a su propia gente. Esto evita la fuga de talentos y construye un sentido de pertenencia que es, sin duda, un plus para cualquier centro de salud. Es algo bien bacano ver ese compromiso con la gente del barrio.
El doctor Landrón recordó que el interés del presidente Luis Abinader en garantizar servicios de calidad a la población más vulnerable es un pilar de su gestión. “El presidente tiene un interés claro de que en nuestro país se le garantice una salud digna a las personas más vulnerables. Tenemos los recursos y la capacidad; lo que no puede ocurrir es que los servicios no lleguen a quien realmente los necesita”, sostuvo. Esta declaración no es poca cosa, es un llamado a la acción para que todos los involucrados en el sistema de salud entiendan que los recursos están ahí, que la voluntad política existe, y que la responsabilidad recae en asegurar que la atención llegue a cada rincón de nuestra querida Quisqueya.
En un país como el nuestro, donde la desigualdad ha sido un lastre histórico, la salud pública de calidad es un derecho, no un privilegio. Inversiones en infraestructura, equipamiento y, sobre todo, en el recurso humano, son pasos esenciales para cerrar esa brecha. La prevención de enfermedades, una nutrición adecuada y el fomento de estilos de vida saludables son también componentes cruciales de una salud integral, aspectos que el SNS, asegún se ve, está buscando impulsar de forma transversal a través de sus programas.
La gente espera, y con razón, que el hospital de su comunidad sea un lugar donde reciban un trato humano, donde no tengan que hacer un viaje de trámites y papeleos para ser atendidos. Este enfoque de cercanía y escucha activa que está implementando el doctor Landrón con sus visitas sorpresas es una inyección de moral para el sistema. Demuestra que se está trabajando para que la salud no sea una preocupación adicional para la gente, sino una garantía.
Este compromiso con la Salud Digna es un faro de esperanza. Nos recuerda que, con gestión eficiente y voluntad, se pueden lograr cambios significativos que impacten directamente en la calidad de vida de cada dominicano. De verdad, ¡es de aplaudir que se estén fajando por esta causa tan noble! Este esfuerzo es para el bien de todos nosotros, desde el campo hasta la capital, porque una nación sana es una nación fuerte y con futuro.
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