Los moradores de la calle Emma Balaguer, en Guaricano, han soltado la voz y no es para menos, porque la ‘vaina’ en su vía se ha puesto color de hormiga brava. Con dos meses a cuestas de un abandono que raya en lo inverosímil, esta importante arteria de Santo Domingo Norte se ha convertido en una verdadera pesadilla, donde el asfalto es más un campo minado que una superficie para transitar. Las denuncias, con videos y todo, muestran agujeros del tamaño de pequeñas lagunas y un deterioro general que pone en peligro a todo el que se atreve a circular por ahí. La calle Emma Balaguer ha dejado de ser una vía para ser un obstáculo diario, una ‘chercha’ que no tiene nada de gracia para los que la sufren.
Imagínense ustedes el ‘tigueraje’ de cada día para esquivar esos cráteres que parecen bocas de volcán. No es solo la incomodidad, que ya es un viaje de ‘vainas’, sino el riesgo constante de dañar un vehículo, de sufrir un accidente o, peor aún, de que se te pierda la goma en uno de esos hoyos profundos. Los motoristas, que son los que más se la juegan en la calle, están ‘en el aire’ cada vez que transitan por ahí. Esto no es un simple asunto de baches, es un problema de seguridad vial que afecta directamente la calidad de vida de los residentes, el tránsito de las ‘guaguas’ y carros que usan la vía, y la paz mental de quienes viven en este sector.
Guaricano, como muchos barrios populares de nuestro Santo Domingo, sufre constantemente de la falta de atención a su infraestructura. No es la primera vez que vemos un ‘coro’ como este, donde las calles se echan a perder sin que las autoridades municipales metan mano. La gestión del ayuntamiento, que ‘asegún’ debería velar por el bienestar de sus munícipes, parece estar ‘en babia’ con este tema. Es un patrón que se repite: las promesas en campaña son una cosa y la realidad en el día a día es otra ‘muy diferente’. La comunidad se siente burlada, pues pagar sus impuestos para luego ver su entorno sumido en tal descuido, ‘está de lo más bien’… pero para el problema, no para ellos.
Este abandono prolongado de la calle Emma Balaguer no solo refleja una negligencia puntual, sino un desafío sistémico en la planificación y mantenimiento urbano. La falta de inversión en infraestructura básica no solo ralentiza el desarrollo local, sino que también desmotiva la inversión privada y el espíritu emprendedor de los residentes. Cuántos pequeños negocios no verán mermadas sus clientelas porque el acceso se hace casi imposible. La historia de nuestro país está llena de comunidades que, hartas del ‘relajo’, han tenido que ‘tirarse a la calle’ para que les hagan caso. La voz de ‘Somos Pueblo’ en este caso es un grito que se suma a la multitud de voces que piden respeto y servicios dignos.
Es hora de que las autoridades se pongan ‘los pantalones’ y le den una ‘solución de una vez por todas’ a esta situación. No se trata solo de tapar unos hoyos; se requiere un plan de remozamiento integral que garantice la durabilidad de la vía y la seguridad de sus usuarios. La gente de Guaricano no pide un favor, exige un derecho. La calle Emma Balaguer es un ejemplo palpable de que la indiferencia puede convertir lo cotidiano en un calvario. Un pueblo que paga sus tributos espera, como mínimo, tener vías transitables y seguras. Es un compromiso que no puede seguir ‘en el aire’. La bola está en la cancha de los responsables; esperemos que no se sigan haciendo los ‘chivos locos’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




