¡Mi gente, pongan atención! Nic Carter, el ‘tigere’ de las criptos y analista de Bitcoin, nos ha puesto a pensar con su último análisis. La ‘amenaza cuántica’ a Bitcoin no es un ‘relajo’, según él. Olvídense de los ‘canarios cuánticos’, esa vaina, asegura, no va a funcionar como un mecanismo de alerta temprana útil para proteger nuestros Bitcoins de las temidas computadoras cuánticas.
Estos ‘canarios cuánticos’ son tres métodos propuestos por la comunidad para darnos un chivatazo, o una señal de alerta, antes de que una computadora cuántica sea lo suficientemente potente como para romper la criptografía que asegura Bitcoin. La idea, mi gente, era emular a esos mineros de antes que llevaban pajaritos a las minas para detectar gases tóxicos. Pero Carter dice que eso es un ‘tigueraje’ que no nos va a salvar, porque la advertencia llegaría demasiado tarde.
Asegún Carter, el primer método, la ‘escalera de desafíos criptográficos’, que busca ir resolviendo claves cada vez más grandes, es un ‘cuento de camino’. ¿Por qué? Pues porque las computadoras clásicas ya pueden resolver instancias de hasta 117 bits. Si una cuántica lo hace por debajo de ese umbral, siempre habrá quien diga que fue con métodos clásicos disfrazados de cuánticos. El primer resultado cuántico incuestionable, que supere los 117 bits, significaría que la tecnología ya está casi lista para reventar los 256 bits de Bitcoin. Para cuando nos demos cuenta, ¡ya va a ser muy tarde!
Los otros dos ‘canarios’ tampoco se salvan de la crítica. Los ‘fondos trampa’, esos Bitcoins con una recompensa para quien demuestre tener una computadora cuántica, son una ‘chercha’. ¿Ustedes de verdad creen que el primer país o entidad con esa tecnología va a salir a decirle al mundo ‘¡mira lo que tengo!’? Ni ‘de vaina’. Mantendrían ese secreto guardado como oro, por el inmenso poder estratégico que les confiere. Y lo de las ‘monedas de Satoshi’ como escudo, ¡ay mi madre! Un atacante cuántico podría acceder a esas claves en silencio, sin hacer ni una transacción, y luego gastarlas todas ‘de una vez’ cuando le dé la gana, sin darnos tiempo a reaccionar.
Por eso, el hombre ‘está de lo más bien’ al decir que Bitcoin tiene que empezar a migrar a criptografía post-cuántica ahora mismo, ‘por fe’, sin esperar a ver pajaritos caer. No podemos darnos el lujo de esperar una señal clara y legible. Scott Aaronson, otro ‘bacano’ del tema y experto en computación cuántica, ya lo había advertido: si las computadoras cuánticas empiezan a romper la criptografía pronto, que nadie diga que no se le avisó. El llamado es a empezar esa transición ‘de una vez’.
Pero aquí viene la otra ‘vaina’, el tema de la gobernanza de Bitcoin. Carter ha dicho, sin pelos en la lengua, que la estructura actual es ‘espectacularmente inadecuada’ para una amenaza tan incierta y que requiere una movilización total. ¡Hasta propuso un ‘dictador’ para coordinar la respuesta! Una declaración que levantó ‘un viaje de’ comentarios y debate. Él estima que el famoso ‘Q-Day’, el día en que esto se ponga feo, será entre 2030 y 2035. Y como la transición podría tardar entre dos y siete años, ‘asegún’ sus cálculos, deberíamos empezar la migración antes de 2028. ¡El tiempo aprieta, ‘klk’!
Claro, no todo el mundo ‘está en coro’ con Carter. Figuras como Adam Back y otros analistas como Samson Mow, figuras importantes en la comunidad cripto, opinan que el riesgo cuántico está a una o dos décadas de distancia, lo que nos daría ‘un viaje de’ tiempo suficiente para reaccionar y migrar tranquilamente. Sin embargo, Carter también plantea otra arista ‘jevi’: ¿qué pasaría con las monedas de Satoshi? Él piensa que actores institucionales importantes, como los grandes custodios, podrían terminar forzando la quema de esas monedas en un ‘fork’ si ven el peligro inminente de que caigan en manos cuánticas. Es una realidad bien ‘chula’ que estamos viviendo en el mundo de las criptos, llena de desafíos tecnológicos y debates fascinantes.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



