¡Klk mi gente! El mundo de las criptos sigue dando de qué hablar, y Bitcoin, como siempre, es el protagonista del ‘coro’. Últimamente, nuestro oro digital ha estado en una especie de estira y encoge, y los analistas de Glassnode, que saben su ‘vaina’ de datos on-chain, nos están poniendo al tanto. La cosa está clara: después de no poder sostenerse por encima de los $79,000, toda la atención se ha volcado hacia la marca de los $68,000, que se ha consolidado como un ‘soporte clave’ a corto plazo.
Asegún el informe, el precio de Bitcoin se encontró con una resistencia ‘dura’ precisamente donde muchos inversionistas de corto plazo tenían su punto de equilibrio, lo que significa que al llegar ahí, muchos decidieron ‘realizar beneficios’, o sea, vender para asegurar sus ganancias. Este ‘tigueraje’ de los inversores, impulsado por el ‘costo base’ promedio al que compraron sus BTC, provocó un rechazo significativo que no dejó que el precio subiera más allá de lo que esperábamos. La media del mercado y el costo base de estos tenedores temporales en la zona de los $78,000-$79,000 se convirtieron en un muro difícil de cruzar.
Y es que cuando hablamos de esos $79,000, Glassnode nos revela que las ganancias realizadas se dispararon a unos impresionantes $4 mil millones por hora. ¡Un viaje de dinero! Esto no es más que una clara señal de que una cantidad considerable de compradores recientes, viendo el pico, aprovecharon para ‘salir de la vaina’ y vender. Esa presión vendedora, aunque natural, limitó bastante el repunte y nos dejó en este compás de espera, con el ojo puesto en la siguiente estación.
Pero no todo es drama en este ‘show’ de las criptomonedas. La buena noticia es que se ha formado una zona de acumulación ‘bien bacana’ entre los $65,000 y los $70,000. Esto significa que muchos inversionistas, los que están más ‘alante’, han estado comprando Bitcoins en este rango, lo que demuestra una confianza significativa. Esta densa acumulación actúa como un colchón, un ‘soporte jevi’ para el precio. Dentro de este rango, los $68,000 se perfilan como el número mágico a vigilar, ya que es donde muchos tienen su precio de entrada y, por ende, defenderán su inversión a capa y espada.
Además, el panorama global no se queda atrás. El conflicto en el Medio Oriente, especialmente con el cierre del estrecho de Ormuz, está poniendo los pelos de punta en los mercados financieros tradicionales. Este paso marítimo, vital para el transporte de petróleo, ha generado temores de una inflación mayor y afecta directamente los precios de la energía. Cuando la economía mundial estornuda, Bitcoin, aunque sea un activo digital, también coge su ‘catarro’, y esto influye en la cautela que vemos por parte de los inversionistas.
Por otro lado, los datos del delta de volumen al contado (CVD) en los exchanges están mostrando un cambio interesante. Después de una racha de predominio vendedor en febrero y marzo, las barras rojas se están achicando y están apareciendo barras verdes. Esto indica que la presión de venta está bajando y que los compradores están ‘volviendo al ruedo’ en los niveles actuales. Aunque no hay una demanda ‘de una vez’ fuerte para una recuperación sostenida, la cosa se está estabilizando, dando un ‘break’ a los que están mirando con lupa.
En resumen, aunque el mercado de Bitcoin está en un momento ‘delicado’, no todo está perdido. Los $68,000 son el punto crítico a defender. Si se mantiene, podríamos ver una consolidación que nos prepare para un próximo intento alcista, ¡que sería ‘chulísimo’! Pero si ese soporte cede, la ‘vaina’ podría ponerse un poco más cuesta arriba, y la estructura de corto plazo se podría deteriorar. Así que, a seguir atentos, porque en este mundo de las criptos, ¡todo puede pasar en un abrir y cerrar de ojos!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




