La noticia del atraco a Ricardo Ripoll, cofundador de Somos Pueblo, le cayó a mucha gente como un balde de agua fría, pero el comunicador ha salido al frente para aclarar la situación. De una vez, apenas se percató del robo de su celular, se activó como un “tiguerazo” para bloquearlo y resetearlo a distancia. ¡Así mismo! Una vaina bien pensada que impidió que los desaprensivos tuvieran acceso a sus datos confidenciales, dejando claro que no pudieron sacarle nada importante. Esa es la primera lección: la prevención digital está de lo más bien.
Lo que sí dejó claro Ripoll, para la tranquilidad de todos sus seguidores que andaban “apretaos”, es que el celular que le “llevaron” no era su herramienta principal de trabajo. ¡Qué va! Su equipo donde guarda la información sensible y sus ‘diabluras’ investigativas está bajo siete llaves, bien seguro. Agradeció un viaje de los mensajes de preocupación, pero enfatizó que su plataforma de trabajo real nunca estuvo comprometida. Esto demuestra que en estos tiempos, tener una buena gestión de tus dispositivos y datos es tan crucial como una buena seguridad física, especialmente para figuras públicas que como él, están siempre en el ojo del huracán.
Ahora es que la cosa se pone “de pinga” y es donde Ricardo Ripoll manifiesta que “hay algo que no le cuadra”. Aunque valora la rápida intervención de la Policía Nacional para recuperar el aparato, las inconsistencias en el informe oficial le hacen ruido. Aseguún, hay versiones encontradas sobre dónde lo encontraron: ¿Los Ríos o la Cayetano Germosén con Luperón? Y lo más extraño de todo, ¡ni un solo detenido por el hecho! Esto huele a “gato encerrado” y levanta sospechas de que este incidente no fue un atraco común, sino una “chercha” orquestada.
El comunicador ha experimentado una serie de eventos inusuales desde hace mes y medio, lo que le hace pensar que este atraco es parte de un patrón. Dada su trayectoria en Somos Pueblo, desenmascarando “corrupción” y “vueltas” en el Gobierno y el sector privado, no sería la primera vez que intentan intimidar a un periodista. Este tipo de “tigueraje” no es casual; a menudo es una advertencia de “los de arriba” para que uno se calle. Pero Ripoll, por lo visto, no es de esos que se amilanan tan fácil, y la comunidad periodística y la ciudadanía están “moscas” ante estos patrones.
Esta situación va más allá de un simple robo de celular; pone en relieve los desafíos y riesgos a los que se exponen los comunicadores que ejercen un periodismo crítico y valiente en nuestro país. La transparencia en la investigación de estos casos es fundamental para mantener la confianza en las instituciones. No podemos permitir que el miedo o la intimidación se impongan sobre la libertad de expresión, que es una vaina “bacana” y esencial para nuestra democracia. La ciudadanía dominicana merece saber la verdad y que se haga justicia en cada “coro” que se arme.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




