Cada Día de las Madres, los cementerios del Gran Santo Domingo se llenan de ‘cariño’ y recuerdos. Este año no fue la excepción, con decenas de dominicanos acudiendo a honrar a sus madres fallecidas con flores y velones. Sin embargo, la alegría de recordar se mezcló con la preocupación por los crecientes ‘costos’ de estos tributos. La inflación, esa ‘vaina’ que tiene a todo el mundo con el bolsillo en la ‘apretura’, ha hecho que hasta un gesto tan puro como recordar a mamá sea más caro. Los comerciantes se vieron obligados a subir sus precios, con algunos arreglos florales y las populares rosas y girasoles duplicando su valor en comparación con años anteriores, un verdadero golpe al ‘tigueraje’ que busca economizar.
La situación económica no es un cuento. Según los vendedores del Cementerio Cristo Redentor, el incremento en los precios de adquisición de los productos los ha forzado a reajustar sus tarifas. Un arreglo que antes se conseguía por 1,500 pesos, ahora anda por los 2,500, y las rosas rojas pasaron de 50 a 100 pesos por unidad. Es una ‘chercha’ que nadie pidió, pero hay que ‘maquinar’ para no perder. La vendedora Yudelka confirmó que sus costos subieron casi un 60%, lo que ha impactado el volumen de ventas. La gente sigue yendo, sí, pero no con la misma ‘algarabía’ de antes; el movimiento ha estado más flojo, ‘asegún’ cuentan los que están en la calle, vendiendo su ‘mercadito’.
Detrás de estos aumentos no hay ‘cuento de camino’. El Banco Central de la República Dominicana reportó una inflación interanual del 5.11% en abril, superando la meta y rompiendo una racha de 35 meses por debajo de ese rango. Este ‘rejuego’ económico se siente directo en el bolsillo de la gente, que ya no puede comprar ‘un viaje de’ flores o velones como antes. Es una realidad que nos afecta a todos, desde el comerciante que busca sobrevivir hasta el hijo o la hija que quiere llevarle lo mejor a su madre, esté donde esté. La economía nacional está en la mira, y sus efectos se ven hasta en los camposantos.
A pesar de las ‘apreturas’ económicas, la tradición dominicana de honrar a los difuntos, especialmente a las madres, se mantiene fuerte. Personas como Julia Encarnación, quien recuerda a su madre Domitilia Mora fallecida en 1993, siguen haciendo su peregrinaje al cementerio. Julia, además de las flores, llevó un vaso de café y otro de agua, rememorando las costumbres de su madre, una mujer cariñosa y trabajadora que se levantaba temprano a colar café para la familia y los vecinos. Es un gesto ‘chulo’ que demuestra que el amor y el recuerdo no tienen precio, por más que la inflación intente meterle la mano.
Cruz Gómez, por su parte, visita la tumba de su esposa fallecida en 2022 cada mes, y este año notó que por la misma cantidad de ‘cuartos’ recibió menos flores. Aun así, sigue firme en su compromiso, demostrando que el ‘cariño’ no se negocia. Muchas familias, para ahorrarse un ‘viaje de’ dinero, optan por limpiar y pintar las tumbas ellos mismos, en vez de contratar servicios que, según dicen, ‘cobran muchísimo’. Es la muestra de la resiliencia dominicana, que ante la adversidad se inventa ‘mil y una maneras’ para cumplir con sus tradiciones y mantener viva la memoria de los suyos.
El dolor de la ausencia es ‘una vaina’ que no desaparece con el tiempo, y menos en un Día de las Madres. Altagracia Castaño, frente a la lápida de su madre Victoria, combina flores naturales y artificiales, confesando que el dolor sigue ‘jevi’ a pesar de las casi dos décadas de su partida. En el cementerio Máximo Gómez, otro visitante barría con esmero la tumba de su madre, buscando palabras para describir una ausencia que nunca se supera. Estos son los momentos que nos recuerdan que, más allá de los ‘costos’ y las dificultades, el amor de una madre es eterno y el deseo de honrarla, imborrable, sin importar cuán duro esté el ‘pote’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




