¡Klk, gente! Aquí en la República, siempre estamos en la búsqueda de entender las vainas que nos traen aires nuevos, y con el Bitcoin la cosa se puso interesante. En el episodio treinta y dos de ‘Separando el Dinero y el Estado’, Iván Gómez se sentó con Clara García Prieto, una abogada tributaria que escribió un libro súper chulo sobre el tema. Su punto es que Bitcoin no es como la propiedad de antes, de esas que hay que registrar o que un tercero te certifica. ¡Nah! Esto es otra cosa, un giro de tuerca que nos pone a pensar.
La tesis central de Clara es que con la autocustodia, donde tú mismo guardas tu Bitcoin, la posesión y la propiedad se unen en una sola vaina. ¿Me entiendes? Quien tiene la clave, la semilla, es el dueño y el poseedor al mismo tiempo. No necesitas un notario ni un banco que te diga ‘eso es tuyo’. Es como tener un cofre del tesoro que solo tú conoces la combinación. Eso es lo jevi, lo que lo hace único en la historia, porque te da una propiedad inconfiscable, algo que antes era impensable para un viaje de gente.
Imagínate, en países donde la mujer no tiene los mismos derechos de propiedad que el hombre —y según el Banco Mundial, son más de 90 sitios—, o donde un gobierno puede expropiarte de una vez sin mucho aviso, Bitcoin te da un chance real de tener algo que es auténticamente tuyo. Esta vaina es un respiro para los que históricamente han estado a merced de sistemas desiguales. Claro, con esa libertad viene una responsabilidad del diablo: si pierdes la clave, se fue la guagua, no hay a quién reclamarle. ¡Así mismo es la cosa!
La Clara no solo se quedó en la teoría; ella argumenta que hasta en el derecho romano, que es la base de un viaje de nuestras leyes, ya existían limitaciones a la propiedad privada. Bitcoin, entonces, no es solo un activo digital, es un concepto que desafía siglos de jurisprudencia. Y lo bacano es que su libro ya está en la biblioteca de la Universidad de Valladolid, lo que significa que el ‘tigueraje’ académico se lo está tomando en serio. ¡Eso está de lo más bien!
Ahora bien, no todo es color de rosa, mi gente. La herencia de Bitcoin, por ejemplo, es un coro complicado. Si no te planificas bien, tus cuartos se pueden perder. Por eso, la Clara propone la figura del ‘albacea digital’, alguien que sepa de la vaina y ayude a tus herederos a manejar tus activos cripto. Esto es algo que aún no tiene un marco legal claro en muchos sitios, pero es una necesidad que se va armando con los tiempos que corren.
Y ni hablar de la regulación. La Clara es crítica de que se legisle a la carrera, porque las leyes terminan ‘deteriorándose’ o no se ajustan a la realidad. Busca un equilibrio entre la seguridad jurídica y la innovación, que es lo más sensato. En Europa, por ejemplo, ya se ven intentos con MiCA para proteger a los usuarios de custodios, pero también hubo proyectos, como en Países Bajos, para gravar ganancias no realizadas que se detuvieron por la presión. Es un ajedrez constante donde la gente tiene que estar pila con lo que pasa. Esta tecnología nos empodera, pero también nos exige que estemos en esto.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




