¡Atención, mi gente! En la vibrante Badalona, el librero Marçal Font se topó el 30 de abril pasado con un pedido de esos que te ponen a pensar “¿y qué ‘vaina’ es esta?”. Desde su Librería Fénix, un punto clave para libros antiguos, recibió una solicitud de una empresa canadiense. Aunque enviar libros al extranjero es algo de lo más normal, el patrón de compra era sospechoso, indicando un posible Proyecto Panamá en marcha.
Font, con dos décadas en el ‘tigueraje’, se alarmó por la cantidad dispar de libros y los gastos de envío exagerados en tan poco tiempo. Consultó con su amigo Xavier Vinaixa, experto en inteligencia artificial, quien al investigar, descubrió que otros libreros en Alemania y Nueva Zelanda recibían órdenes similares. La ‘chercha’ no era un caso aislado; la movida era global, y medios internacionales ya habían reportado situaciones idénticas.
Este “Proyecto Panamá” es, según un documento filtrado de septiembre de 2025, un plan de la empresa de IA Anthropic para “escanear de forma destructiva todos los libros del mundo”. El autor Maximiliano Firtman, quien demandó a Anthropic, explicó que un juez permitió el uso de libros comprados para entrenar su IA. Así surgió la “jodienda” de los libros destruidos para alimentar sus sistemas.
El procedimiento “destructivo”, explicado por el periodista Rodrigo Álvarez, implica cortar el lomo del libro para separar las hojas y escanearlas velozmente. El ejemplar queda inservible y va a reciclaje. Este método es preferido por su rapidez y bajo costo, crucial para las empresas que necesitan alimentar con millones de datos a los grandes modelos de lenguaje (LLM) como ChatGPT.
La insaciable necesidad de datos llevó a las empresas de IA a agotar las fuentes de internet y digitalizaciones existentes. Ahora, buscan libros “raros” o no comerciales en librerías de viejo y anticuarios. La destrucción de ejemplares únicos o de edición limitada genera gran preocupación entre expertos como Miguel Ángel Ortega de UNILIBER, y Rodrigo Álvarez, quienes advierten del riesgo de perder libros irremplazables.
Marçal Font, aunque menos “romántico” con la destrucción física, le preocupa la pérdida de “metadatos” y documentos sin ISBN, como fanzines o la contracultura. Para él, digitalizar sin el contexto original es generar datos deficientes. El futuro es incierto: Maximiliano Firtman alerta sobre la “degradación” del conocimiento si las IA se entrenan con “datos sintéticos” (generados por otras IA), creando un “resumen del resumen del resumen” que se aleja de la verdad. ¡Qué “lío” nos espera!
Ante este complejo escenario, Font y Vinaixa proponen una solución: que sean las propias comunidades quienes escaneen y licencien su patrimonio directamente, manteniendo el control y el contexto. A pesar de los cambios de logística y destinos, los pedidos “extraños” en la Librería Fénix continúan. Un nuevo encargo esta semana solo confirma una cosa: el Proyecto Panamá sigue activo, ¡y con la misma “jodienda”, mi gente!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




