¡KlK, mi gente! Aquí estamos, dándole cabeza a un tema que nos concierne a todos, desde el colmadero hasta el empresario más bacano: la lucha contra el lavado de activos. El fiscal Ernis Mella soltó la vaina bien clara: el cumplimiento tributario no es solo pagar lo que uno debe; ¡no, mi hermano!, es una herramienta potente, una guagua para detectar cuándo un ‘tigueraje’ está tratando de meter un gol. Es crucial entender esta conexión para fortalecer nuestra economía.
Mella, que se lució en un conversatorio de la World Compliance Association (WCA-RD), explicó que los datos que generamos al declarar impuestos –los registros financieros, las facturas, todo eso– son un viaje de información. Y si sabemos usarlos bien, se convierten en un chismoso que nos canta las inconsistencias y las operaciones que huelen a feo. No es un camino aparte, sino un ‘coro’ bien montado entre lo fiscal y la prevención financiera, lo cual demuestra una visión moderna e integrada de la gestión de riesgos.
Él enfatizó que estos dos frentes, aunque parecen distintos, ¡están de lo más bien! Ambos buscan la transparencia, que todo el mundo sepa de dónde viene y para dónde va el cuartos. Cuando las empresas tienen sus papeles al día, sus operaciones claras y sin misterios, la confianza en el sistema económico sube como la espuma. Eso es clave para atraer inversionistas y para que la economía dominicana eche pa’lante sin tropiezos, asegurando un ambiente de negocios más seguro y predecible.
El fiscal hizo un llamado a ir más allá del ‘papeleo’ simple. Hay que mirar la ‘sustancia económica’ de cada movimiento, ver si hay coherencia entre lo que se declara y los billetes que se mueven. Si ves que un negocio está metiendo un viaje de dinero que no cuadra con su actividad o que el patrimonio de alguien crece de la noche a la mañana sin explicación, ¡eso es señal de alarma, mi gente! La detección temprana de estas anomalías es fundamental para evitar fraudes mayores.
Y ojo con las estructuras de empresa complicadas, esas que parecen un enredo y no dejan ver quién es el verdadero dueño de la vaina. Asegún Mella, los criminales son ‘tigueres’ en eso de ocultar el origen de los fondos ilícitos. Por eso es vital saber quién realmente controla una empresa y quién se está llevando el beneficio económico final, para que no nos metan gato por liebre. La identificación del beneficiario final es un pilar en la lucha global contra el lavado de activos.
También destacó que no podemos aplicar el mismo ojo a todo el mundo. Hay que ser estratégico, usando un enfoque basado en riesgos. Esto significa concentrar los esfuerzos de supervisión donde hay más probabilidad de que haya un ‘relajo’. Un programa de cumplimiento efectivo, según el fiscal, necesita que la gente se capacite de una vez, que haya monitoreo constante y una cultura en la empresa que le dé pila de importancia a la gestión de riesgos. La capacitación continua es la base para mantener a la vanguardia los sistemas de control.
Pa’ rematar, Mella advirtió que con la llegada del nuevo Código Penal, la cosa se pondrá más intensa. Ya no bastará con decir que tienes un programa de cumplimiento en papel; las autoridades van a querer ver que se aplique de verdad, que no sea una ‘chercha’ más. Porque al final, el costo más grande de no cumplir no es la multa, ¡es perder la confianza de la gente, y eso sí que duele! La credibilidad y la reputación son activos invaluables para cualquier organización.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




