¡Ay, mi madre! En el corazón de Campo Redondo, en Brasil, Mario Roberto da Silva vivió una ‘vaina’ de esas que te dejan con la boca abierta. Según la noticia, Mario se disponía a cocinar en su casa cuando se topó con un huevo que no era normal ni de relajo. Era un huevo gigante, una vaina descomunal que, de una vez, marcó 160 gramos en la balanza. ¡Imagínate tú! Cuando un huevo grande normal apenas llega a los 75 gramos, este duplicaba y pico ese peso.
La sorpresa de Mario no terminó ahí. Cuando fue a romper la cáscara de esa monstruosidad para prepararse su comidita, se encontró con una ‘chercha’ que parecía sacada de una película de misterio. Dentro del huevo gigante, perfectamente formado y como si fuera un juego de muñecas rusas, había otro huevo completico. «Nunca había visto nada igual, era la primera vez», relató el hombre al portal noticioso G1, y créanme que una vaina así no se ve todos los días.
El suceso, como era de esperarse, se regó como pólvora y se hizo viral en las redes, dejando a medio mundo preguntándose: ¿Pero ‘klk’ con ese huevo? ¿Qué es lo que pasó ahí? Para echarle luz a este misterio, el citado medio consultó al ornitólogo João Damasceno, un especialista en aves que pudo explicarnos esta rareza biológica que, aunque no es del día a día, tiene su lógica.
Según el experto, esta anomalía, aunque poco frecuente, tiene una explicación ‘jevi’. Todo ocurre cuando el huevo, que se está formando tranquilito en el aparato reproductor de la gallina, decide que va a echar pa’ atrás, alterando su recorrido. Es como si el huevo se arrepintiera a medio camino y retrocediera.
El ornitólogo detalló que la yema de huevo arranca su viaje en el ovario y avanza por un conducto hasta llegar al útero, que es donde se le da forma al resto de la estructura. Si en ese proceso el huevo se devuelve de forma anormal, puede que se encuentre con otro huevo que también está en plena formación y, ¡zas!, el primero queda envuelto por el segundo. Después de esa ‘juntadera’, ambos siguen su proceso hasta que se forma la cáscara exterior y el huevo doble es expulsado.
El especialista indicó que es ‘una vaina’ que el huevo experimente un ‘movimiento contrario’ y regrese al conducto. Ahí puede chocar con otro que ya es más grande y ser ‘engullido’ por este. «Después de un tiempo, se forma la cáscara, el movimiento se normaliza y el huevo es expulsado a través de la cloaca», dijo el ornitólogo, confirmando que, aunque suena a ficción, la naturaleza es así de sorprendente con sus ‘tiguerajes’ genéticos.
Además, el doctor Damasceno nos dejó saber que esta curiosa formación no es que sea ‘el pan nuestro de cada día’, pero tiene sus razones. Mencionó que hay varios factores que pueden provocar que una gallina forme un huevo dentro de otro, desde tener un exceso de proteínas en la dieta hasta, por el contrario, una alimentación muy deficiente. Y para colmo, ¡hasta el estrés del animal puede ser el culpable! Así que ya ustedes saben, hasta las gallinas sufren de estrés y eso les provoca unas ‘vainas’.
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