¡Mi gente! El Ministerio Público ha metido el pie con la Operación Senasa 2.0-A, un despliegue que busca desmantelar una red de ‘tigueraje’ que le estaba sacando el jugo al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa). Este entramado, presuntamente compuesto por ex empleados, médicos y otros ciudadanos, se dedicaba a estafar al Estado, defraudando a la ARS pública con miles de millones de pesos. Una ‘vainita’ de verdad que ha puesto en jaque la administración de los Fondos Públicos y los servicios de salud de todos nosotros. Se ha reportado que al menos 28 personas han sido arrestadas en varias provincias, incluyendo Santiago, Santo Domingo, La Vega y Cotuí, lo que demuestra la magnitud de este lío.
Según la noticia, los equipos de fiscales han llevado a cabo la friolera de 37 allanamientos en el Distrito Nacional y las mencionadas provincias. El procurador adjunto Wilson Camacho, quien dirige la Persecución del Ministerio Público, dejó claro que la postura de la procuradora general Yeni Berenice Reynoso es firme en la lucha contra la corrupción y la criminalidad organizada. ¡Aquí no se viene a ‘cherchar’ con la justicia, de una vez te lo digo! La Operación Senasa 2.0-A es una continuación de los esfuerzos por desmantelar estas estructuras, empezando por una primera fase que destapó cómo se aprovechaban de SeNaSa.
Los operativos han rendido sus frutos, pues las autoridades han ocupado un viaje de bienes: dinero en efectivo, vehículos y hasta armas de fuego. Es una situación que no solo viola el Código Penal, sino que amenaza los servicios de salud para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Lo más grave es que estos médicos, presuntamente involucrados en el esquema, no solo se apartaron de la ética, sino que también afectaron a sus propios colegas, quienes sí ejercen la medicina con apego a las leyes y la moral, ¡como debe ser!
Este ‘coro’ de malhechores ya tenía antecedentes, pues la primera etapa de desmantelamiento se dio con la Operación Cobra. El proceso judicial ha estado movido: el pasado 5 de agosto, el Séptimo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional ratificó 18 meses de prisión preventiva para Hazim Albainy y otros procesados. Incluso Ada Ledesma Ubiera cumple la misma medida bajo arresto domiciliario por cuestiones de salud. Otros imputados como Cinty Acosta Sención, Heidi Mariela Pineda Perdomo y Eduardo Read Estrella tienen medidas de coerción como arresto domiciliario, garantías económicas e impedimento de salida del país desde diciembre pasado, mientras que a Ángel Luis Guzmán Vásquez le ratificaron la prisión preventiva en julio.
A este grupo se le imputan cargos de peso que, la verdad, dan dolor de cabeza: coalición de funcionarios, prevaricación, asociación de malhechores, cobro de soborno, estafa contra el Estado dominicano, desfalco, falsificación, uso de documentos falsos y, para rematar, lavado de activos. Es una situación que ha impactado directamente a los afiliados al SeNaSa, quitándoles miles de millones de pesos que deberían ser para su salud. ¡Un descaro completo!
La investigación del Ministerio Público ha sido profunda, recabando evidencias de sobornos a gran escala, adulteraciones de estados financieros y programas especiales sin sustentos jurídicos, todo con el fin de distraer fondos mediante maniobras fraudulentas. Se trata de un esquema de corrupción que, según el órgano acusador, fue instalado por el director ejecutivo del SeNaSa en coalición con otros funcionarios de la ARS y la participación de prestadores de servicios de salud. Es un ejemplo claro de cómo el ‘tigueraje’ se las ingenia para sacarle provecho a lo que es de todos.
Pero ‘la vaina’ no para ahí. Como parte de estas investigaciones, en junio se puso en marcha la Operación Onco 14, que llevó al arresto de tres personas. Estos individuos habrían abusado del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer para enriquecerse con fraudes que afectaron al Instituto Oncológico Regional del Cibao (IORC), a pacientes de cáncer y, claro, al SeNaSa. Entre los arrestados están Héctor Antonio Lora Cruceta, expresidente del Patronato, su esposa Luisa Yasiris Guzmán, y su exesposa Dilcia Isabel Vargas Sánchez, quienes se valieron de distintas argucias para sustraer fondos.
Los métodos fraudulentos identificados en la Operación Onco 14 son de película: fraude clínico y farmacéutico mediante cambios de indicaciones médicas, uso de sellos médicos falsos, doble facturación al SeNaSa y entrega incompleta de medicamentos. Además, se prohibían las donaciones gratuitas, se vendían medicinas donadas, se contrabandeaba con exoneraciones fiscales y hasta se traficaba con sustancias controladas. Para colmo, utilizaban las habitaciones del oncológico para cirugías estéticas y hacían gastos de representación ilegítimos. Todo este ‘coro’ era para cobrarle al SeNaSa por servicios y medicamentos que nunca llegaban a los pacientes del Oncológico de Santiago. ¡Una verdadera ‘chapucería’ que ha dejado a muchos con la boca abierta!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




