La situación de los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales en el país es, sin duda, una ‘vaina’ que nos tiene que importar a todos. En una reciente rueda de prensa de la Fundación de Enfermedades Inflamatorias Intestinales Crohn y Colitis Región Norte (FUNDENICC), se denunciaron las trabas para acceder a los Medicamentos de Alto Costo. Estos fármacos son vitales para condiciones como la colitis ulcerativa y el Crohn. La falta de tratamiento a tiempo puede ser devastadora, dejando a los afectados en una espera angustiosa que, asegún ellos, es como ‘esperar la muerte’.
Francisco Minier, diagnosticado con colitis ulcerativa, compartió un testimonio desgarrador. ¡Imagínese tener que vender ‘un viaje de’ cosas, desde su vehículo hasta una finca de limones, para costearse la salud! Y, peor aún, hipotecar la casa. Esta es la cruda realidad de Minier, quien lleva un año y medio en este ‘lío’ y todavía espera el tratamiento urgente. Su historia es la lucha diaria de muchas familias obligadas a descapitalizarse, reflejo doloroso de la ineficiencia del sistema de salud.
A Minier se le une Nayeli García, joven de 25 años con enfermedad de Crohn. Nayeli lleva más de dos años esperando un cambio de medicamento porque el que recibía ya no le hace ‘na’. ¡Así mismo como lo oye! Su cuerpo dejó de responder por retrasos en las entregas, y ahora está atrapada en un limbo burocrático. Esta situación no solo la afecta, sino que impide que esas dosis que ya no le sirven beneficien a otros, una ineficiencia que clama por una solución ‘de una vez’.
Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) son padecimientos crónicos que inflaman severamente el tracto digestivo. No tienen cura y exigen terapias biológicas caras, administradas con regularidad. La interrupción de estos tratamientos causa recaídas dolorosas y complicaciones graves, aumentando la necesidad de hospitalizaciones y cirugías. El ‘tigueraje’ de asegurar medicinas a tiempo agota la paciencia y los recursos económicos de los dominicanos.
Diógenes Cruz, vocero de FUNDENICC, señala que parte de este ‘lío’ se debe a la centralización de procesos administrativos en Santo Domingo. Asegún Cruz, esto es un tremendo dolor de cabeza para pacientes de provincias, especialmente del Norte. Un paciente de Dajabón, por ejemplo, notificado ‘de una vez’ para buscar su medicamento, si no puede llegar, pierde la dosis. Descentralizar Santiago y otras regiones para agilizar la entrega sería un paso ‘bacano’ que aliviaría ‘un viaje de’ sufrimientos y garantizaría acceso oportuno.
Ante esta problemática, la fundación y los pacientes han hecho un llamado al presidente Luis Abinader y a las autoridades de salud. La petición clave es que estos tratamientos vitales se incluyan dentro de la cobertura de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS). Asegún el artículo 61 de nuestra Constitución, la salud es un derecho fundamental; sin embargo, para muchos, este derecho se ha vuelto un lujo inalcanzable. Es hora de que las ARS asuman esta responsabilidad para que los dominicanos no sigan sacrificando su patrimonio.
Los afectados han sido claros: no se quedarán de brazos cruzados. Abiertos al diálogo, seguirán con sus reclamos hasta obtener soluciones concretas y duraderas, no parches temporales. La vida de muchos dominicanos depende de un sistema que garantice el acceso continuo a sus medicamentos, una ‘vaina’ muy seria que las autoridades deben atender ‘de una vez’.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




